26 de ene. de 2012

Drive, de Nicolas Winding Refn

Un Noir Postmoderno

Miguel Cane


En Drive, el formidable realizador noruego Nicolas Winding Refn vuelve a presentarnos a un protagonista parco en palabras, pero rico en emociones, tal y como hizo en su espectacular Valhalla Rising y lo vuelve a introducir en un viaje existencial.




Esta vez la acción tiene un trayecto es menos onírico; el conductor que es el personaje central de la historia, encarnado por Ryan Gosling, con aplomo, mesura y dosis impactantes de carisma, es anónimo, silencioso, sereno, sin pasado, sin historia ni futuro. Simplemente se sabe de él el trabajo que realiza. Este tipo de antihéroes remite a los gloriosos personajes interpretados por Clint Eastwood para Sergio Leone.


Con una estética noir, una destacada atmósfera y mucha influencia de títulos como Bullit o Vivir y morir en Los Ángeles. Ahora bien, hay algo que el espectador debe saber de antemano. Esta no es una película de acción común y corriente: hay escasas secuencias trepidantes y para ser una película sobre un conductor, hay pocas persecuciones. Quien espere ver una cinta llena de secuencias con ritmo, explosiones y tubos de escape, estilo Fast & furious, mejor que busque otra cosa. Este es un filme perfectamente estilizado, con un control tenso de su historia palpable en todo momento. Es magnética, excitante, fría, peligrosamente adictiva.



Este gran control es gracias al soberbio trabajo de Nicolas Winding Refn, quien ganó el premio a la mejor dirección en el Festival de Cannes de 2011, categoría en la que podría haber sido vencedor en cualquier otro certamen y también con cualquiera de sus dos películas anteriores, Valhalla Rising y el enorme Bronson. Es particularmente importante su labor aquí ya que su estética, atmósfera y pulso sustituyen aquí la trama, que es básicamente un giro sobre la idea de un robo fallido y se basa en un protagonista que deliberadamente no tiene una psicología explorada en ningún momento. Es una película que resulta apasionante pero no por lo que cuenta sino por cómo está hecha.

Ryan Gosling, es un actor enorme y fascinante (que la Academia lo haya ignorado es un crimen) capaz de hacer trabajos de gran veracidad y humanidad. Es el protagonista perfecto en un filme dirigido por uno de los realizadores más interesantes actualmente y quien vuelve a demostrar su gran dominio tras la cámara en un filme que para los amantes de la acción pura puede resultar aburrido, pero que tiene toda la calidad necesaria para ser considerado de culto desde el momento de su estreno y que ningún cinéfilo de pura cepa debe dejar pasar.

Drive
Con Ryan Gosling, Carey Mulligan y Albert Brooks
Dirige Nicolas Winding Refn
EU/Noruega/Gran Bretaña 2011



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