6 may. 2012

Michelle Pfeiffer sale de las sombras

Tras dos años de ausencia, la célebre actriz se reúne con Tim Burton y reaparece en su película "Sombras tenebrosas".

Miguel Cane.

Michelle Pfeiffer 2009


En realidad jamás se ha retirado del todo, pero cualquier película suya es saludada como el regreso de una de las más espectaculares actrices del cine estadunidense. Nacida en Los Ángeles en 1958, mantiene intacta la belleza de su juventud y su carisma sigue radiante. Después de un periodo de mucha actividad en las décadas de los ochenta y noventa, ahora elige sus películas con mucho cuidado, se prodiga poco y su familia (conformada por el productor David E. Kelley y sus dos hijos) la disfruta de tiempo completo. Esto y mantener una carrera respetada hacen de Michelle Pfeiffer una rara avis que no ha quemado sus alas al volar cerca del sol de Hollywood.

Ahora reaparece en Sombras tenebrosas, el más reciente filme de Tim Burton, con quien se reúne después de 20 años para interpretar a Elizabeth Collins Stoddard, un rol originado en la televisión por la legendaria Joan Bennett, matriarca de la acaudalada familia Collins, la que tiene entre los miembros de su árbol genealógico a vampiros, brujas, fantasmas y alguno que otro monstruo.


MC: Hace ya casi dos años que no hacías cine. ¿Por qué volver con un proyecto tan excéntrico como éste?
MP: Pues en parte por eso, por excéntrico. Verás, de niña yo era gran fan de la serie de televisión. Era de esos niños que corrían de la escuela a la casa para ver Dark Shadows. Me encantaba, y siempre tuve buenos recuerdos de la serie. Cuando hicimos Batman regresa, Tim y yo nos llevamos muy bien; siempre decíamos: “Hagamos algo”. De hecho estuve cerca de participar en Sleepy Hollow, salvo que en esa época acababa de nacer mi hijo y no pude aceptar. Esta vez Tim me llamó y me dijo que recordaba que yo también había sido fan de la serie, igual que él. Le dije: “Oh, sí, muy fan”. Entonces él me dijo que estaba haciendo el casting de la película, que ya tenía a Johnny Depp como Barnabas Collins, pero que necesitaba a alguien para Liz. Le dije: “Oh, es que Liz es un personaje muy delicado. Era Joan Bennett, sabes, así que se necesita cierto tipo de actriz”. Seguimos charlando y le sugerí dos o tres nombres de actrices que daban la talla para el personaje, y que yo creía que serían estupendas. Tim me escuchó, y luego dijo: “Okey, sí, son muy buenas. ¿Y tú qué estás haciendo ahora?”. Me dejó muda. Le dije que nada en particular, que era la verdad, estaba relajándome en casa. “¿Te gustaría venir a Londres y ser Liz?”. Y bueno, pues no pude decir que no.


MC: ¿Cómo te sentiste al acercarte a este personaje?
MP: Tal y como está escrito (por el guionista Seth Grahame-Smith, que adaptó los personajes originalmente creados por Dan Curtis). Este aspecto de Liz retiene mucho de lo que la hacía cautivante en los sesenta, cuando se hacía en televisión: es una mujer que trata de sacar a flote a su familia. Es elegante y bien educada, pero también es de armas tomar cuando hace falta. Para ella, la familia es lo más importante: uno de los temas de la película es que la sangre es más fuerte que el agua. Liz es capaz de cualquier cosa por su familia, literalmente. Eso me gustó. También me vine a encontrar que Tim y Seth habían decidido reinterpretar la saga como una comedia, con toques de parodia, y pensé: “¡Eso es muy interesante!”. Así que decidí hacerlo.

MC: No es fácil encontrar personajes sustanciales para actrices en Hollywood tampoco...
MP: Desde luego. De hecho, esa es la razón por la que Joan Bennett dejó el cine y comenzó a hacer televisión. Hollywood no suele ser muy benévolo con mujeres de mi edad (risas). Yo me empecé a preocupar a los 40 años. Cuando estrené Verdades ocultas, junto a Harrison Ford, él tenía 15 años más que yo. Sin embargo, algún periodista escribió algo acerca de “los protagonistas de mediana edad”, y dije: “¿Cómo?, ¿cómo?”. Viví algo parecido a una crisis. Luego decidí que no valía la pena mortificarme y me dediqué a mi familia, y en los últimos 10 años apenas he trabajado. Aunque me siento mejor que nunca: Claudia Rose y John Henry, mis niños, ya están hechos unos adolescentes y tienen sus propios estudios y actividades, así que tengo tiempo para emprender proyectos y Dave me apoya en todo. Liz es una mujer madura. Quise sentirme en su piel, sentir lo mismo que ella. No pedí a los maquilladores que me hicieran parecer más joven. He aprendido a estar presente en mi edad y en mi momento vital. Lo demás sería engañarme a mí misma. Y créeme, hace tiempo que dejé de hacerlo.

MC: ¿Cómo ha sido volver a trabajar con Tim Burton, dos décadas después del éxito mundial que fue ser Catwoman en Batman regresa?
MP: Magnífico. Tim es un director que sabe extraer lo mejor de sus actores. En Batman hizo que como Selina Kyle me sintiera pequeña e insignificante, y como Catwoman me sintiera libre de todas las inhibiciones. Me hizo sentir poderosa y aguantar todas las secuencias de acción. Esta segunda película ha sido como regresar al hogar de un buen amigo al que has echado de menos, y me divertí mucho con el elenco. Jonny Lee Miller, que hace de mi hermano Roger, es genial y trabajar con Johnny Depp es una delicia; teníamos años de querer trabajar juntos y nuestras escenas fueron excelentes. Tim es una gran experiencia para cualquier actor y trabajar con él es una gran suerte.

MC: El tono de la película es más cómico que escalofriante. ¿Por qué no habías hecho más comedia?
MP: Me encantaría, pero parece ser que los directores y productores me ven seria y no me las ofrecen. Hablé de ello con Marty (Martin Scorsese) cuando rodábamos La edad de la inocencia. Él me dijo que yo era capaz de transmitir la mayor tristeza sólo con la mirada. Pero realmente me gusta reir y hacer reir. Espero que ahora me ofrezcan más comedias. Con Hairspray me divertí horrores y estoy segura que por ahí hay papeles que me dejarán reírme más, de mí misma y de las situaciones. Creo que un poco de levedad nunca viene mal. Me tomo la vida muy en serio y me apasiona defender algo en lo que creo. He sido así toda mi vida. Cuando se es actriz y madre, la adrenalina viene de la vida misma y de cada instante. Creo que la vida real no está en absoluto peleada con la comedia.

MC: Tienes una carrera que suma ya tres décadas, aunque no lo parezca. ¿Cómo te sientes al respecto?
MP: Sorprendida de haber llegado hasta aquí, porque no lo pensé. Es decir, soy imparable cuando me propongo algo. Pero, nunca te imaginas que llegues a esto. Por otra parte, padezco agorafobia. Bueno, no me dan miedo los espacios abiertos, sino los espacios abiertos con multitudes. Resisto a duras penas las alfombras rojas; prefiero quedarme en casa preparando una buena cena rodeada de los míos. Por eso me trasladé a vivir a un rancho a criar a mis hijos. Vivo sin estrés, y disfruto de la vida cada día tal como viene.

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