25 may. 2012

Prometheus, de Ridley Scott

Dioses de otros mundos

Miguel Cane



El retorno de Ridley Scott a la ciencia-ficción, género en el que forjó su nombre con dos filmes hoy legendarios, Alien y Blade Runner, es algo que sus muchos admiradores han estado anticipando, sobre todo, porque en la última década, el director (después del éxito popular de Gladiador) no ha tenido un desempeño ejemplar y en algunos casos, desastroso (¿Recuerdan la terrible Un buen año, su incursión en el terreno de la comedia romántica, que más le hubiera valido ignorar?). No obstante, Prometheus cumple lo que ha venido ofreciendo con su enigmática campaña publicitaria: es una cinta con mucho estilo, suficiente sustancia, estupendas interpretaciones y un tema inquietante que permanece en la mente del espectador, invitando a más visionados para descubrir los detalles que a simple vista pudo haber perdido.

En los años 80 del siglo XXI, la todopoderosa corporación Weyland envía al espacio a una expedición de investigadores y ejecutivos, para explorar la posible relación entre el origen de la humanidad y visitantes del espacio en la antigüedad (una teoría muy en boga desde hace décadas). Entre los componentes de este grupo está la arqueóloga Elizabeth Shaw (Noomi Rapace) cuyo descubrimiento de un mapa estelar es la ostensible causa del viaje, la alta ejecutiva Meredith Vickers (Charlize Theron), fría y aristocrática, con un plan ulterior y David (Michael Fassbender), un ente sintético programado para ser asesor doméstico y científico en el equipo. Pero, por experiencia previa, sabemos que en este filme, nada es tal como parece.

Ostensiblemente, Prometheus es una precuela temática de Alien y de hecho, sucede en su universo original, pero tanto Scott como su guionista, Damon Lindelof – que entrega un guión consistente, si bien no puede evitar sus típicos brotes de pretensión, algo que es un defecto muy suyo – buscan ir hacia otra dirección y establecer ésta como una historia independiente, con ramificaciones en la saga Alien, pero enfocada en su propia iconografía. De hecho la ruptura funciona: si fuera una precuela como las que hace George Lucas, todos sabríamos cuál es el final – la llegada de la nave Nostromo – pero aquí, tras un accidentado (literalmente) tercer acto, la cinta se abre a otra dirección y eso es de agradecer, más aún después de una secuencia climática en la que pesa demasiado el ritmo frenético y la historia planteada anteriormente, sale por la ventana por momentos.

Las actuaciones son de primera, incluyendo un sorprendente turno de un virtualmente irreconocible Guy Pearce, y aún si los diálogos a veces son afectados (otra lacra que tiene Lindelof), las interpretaciones no pierden un aire genuino, especialmente por parte de Fassbender y Rapace (Theron a veces parece más robótica que él).

Impresionante, bellamente diseñada y vertiginosa, la vuelta de Scott al género que le dio gloria es una cinta casi perfecta y da visos de la grandeza de su director, algo que hacia mucho no se advertía tanto.

Prometheus
Con Charlize Theron, Noomi Rapace, Michael Fassbender, Idris Elba, Rafe Spall y Guy Pearce
Dirige Ridley Scott
EEUU/Reino Unido 2012




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