14 jul. 2012

Gatúbela con el sello de Anne Hathaway

La bella actriz encarna a la legendaria 'Catwoman' en la nueva cinta 'Batman: el caballero de la noche asciende', tercera de la saga dirigida por el original y polémico Christopher Nolan.

Miguel Cane.



En cosa de una década, la carrera de Anne Hathaway (Nueva Jersey, 1982) ha pasado por toda clase de filmes e interpretaciones, y ha demostrado ser una actriz versátil y una de las mejores de su generación. Esto se observó desde su debut en Diario de una princesa (con Julie Andrews) hasta su aparición en El diablo viste a la moda, filme que la colocó realmente en el mapa, poniéndose al tú por tú con la mismísima Meryl Streep.



La consagración —y una nominación al Oscar— le llegó con La boda de Rachel, cinta dirigida por Jonathan Demme, en la que interpretó a una ex modelo drogadicta. Ha trabajado con directores notables como Demme, Ang Lee y Tim Burton, y ahora hace su primera incursión en el cine más comercial de superhéroes como parte del elenco de la muy esperada tercera cinta de Batman, dirigida por Christopher Nolan, la que cierra su saga del hombre murciélago y que no ha sido ajena a la polémica por su tono oscuro y nihilista, algo no comúnmente asociado a un género más cercano a la acción y a públicos jóvenes.

Con una sonrisa y su cabello ahora muy corto (requerimiento de Los miserables, que acaba de rodar en Londres y que se estrena en Navidad), Anne responde a las preguntas con sencillez, desprovista de las poses de celebridad, algo que, señala, “detesta cordialmente”. No le interesa la fama; lo suyo es trabajar.

MC: ¿Cómo llegó Batman... a ti?
AH: Me sorprendió un poco. Es decir, no esperaba siquiera que me consideraran. Yo ya había visto las dos películas anteriores que hizo Chris y había leído con él para la segunda (el papel de Rachel Dawes, originado por Katie Holmes, que finalmente fue interpretado en El Caballero Oscuro por Maggie Gyllenhaal) pero no sucedió nada. Yo me fui a hacer La boda de Rachel, y pensé: “Bueno, otra vez será”. Pasó el tiempo, y en 2009 Chris me volvió a ver en los Oscar, y me dijo que estaba interesado en que habláramos; a mí me interesaba trabajar con él. Me pidió un poco de tiempo, y luego me hizo llegar un primer guión, con notas sobre el personaje de Catwoman. Me dijo que era el personaje que me quedaba mejor; lo leí y acepté de inmediato. Es decir, ¿cómo no hacerlo? Despejé mi agenda y entré totalmente al proyecto.



MC: ¿Qué es Selina Kyle para ti?
AH: Es un personaje fascinante y muy emblemático, tanto en el cómic como en esta versión; incluso en la de Tim Burton, cuando la encarnó Michelle Pfeiffer, es un gran enigma. Pero eso también la hace intimidante: es una figura icónica, y tienes que hacer que tu representación sea completamente diferente, que la gente olvide a las Gatúbelas que vinieron antes, y eso es algo muy difícil. La de Michelle es formidable y su traje se convirtió en un referente. Chris quería que rompiéramos ese molde. Además, en los 20 años que pasaron desde su última aparición en cine, la historia del personaje se ha enriquecido mucho en el cómic, con sus propias series y su propio desarrollo. Eso la hace aún más interesante.

MC: ¿Cómo es distinta a encarnaciones previas?
AH: Está llena de matices; no es una villana como mucha gente suele pensar, si bien tampoco es alguien que observe la ley; ha tenido una vida difícil, y yo la llamaría una sobreviviente: ha desarrollado sus habilidades para poder salir adelante en un mundo hostil e implacable como lo es el bajo mundo de Ciudad Gótica, al que pertenece, aunque no por gusto. Curiosamente, donde la Gatúbela de Tim tenía un cierto elemento sobrenatural —los gatos la reviven y de pronto se descubre como un ente nuevo, con habilidades que no tenía y un deseo de venganza—, Selina ahora no tiene nada de eso. Ella se ha hecho en las calles, en lugares sórdidos. Es dura, pero también conoce los usos de la elegancia. Es, efectivamente, como un gato: puede ser mimosa y llena de gracia, pero también feroz si la necesidad la obliga. Chris quiso que tuviera un lenguaje corporal muy especial. Además, se ayuda de tecnología que adquiere mediante el robo; es una ladrona, pero tiene un código moral muy personal y único. Eso la hace no sólo una adversaria formidable para Batman sino también una aliada valiosa. Es muy complejo.



MC: Como complejo es el vínculo entre ellos...
AH: Es curioso. Chris nos sugirió a Christian y a mí que viéramos un par de películas de Katharine Hepburn y Spencer Tracy. No para que los imitásemos sino para que viéramos la química entre ambos. Vimos un drama, Keeper of the Flame, y una comedia, Adam’s Rib, y fue estupendo, porque así encontramos el balance que debe existir entre ambos en pantalla, tanto entre Bruce y Selina como entre Batman y Gatúbela. Chris quería que hubiera una química entre ambos, incluso algo de humor. Selina tiene ese sentido del humor que para Batman es algo extraño, porque él no es así. Por ejemplo, la escena en que me robo el auto de Bruce, con el valet parking diciéndole “su esposa dijo que volviera a casa en taxi”, es una pincelada más ligera en lo que es una película muy oscura y eso ayuda a mostrar otras facetas de los personajes. Por otra parte, el vínculo entre Batman y Gatúbela se vuelve más vital conforme se complica la situación para él; hay un momento en el que ella se vuelve su única aliada y esa confianza tentativa es un lazo importante a la larga. Por eso Chris quería que supiéramos cómo establecerla: porque es la espina dorsal de la trama.

MC: Ésta es una película “evento”, para un público muy específico. ¿Es muy diferente a hacer una película “normal”?
AH: Es mucho, mucho más difícil. No sólo por el trabajo que en sí implica una producción como ésta y sus exigencias físicas, sino por lo que requiere tanto del guionista como del director y su equipo, y también de los actores. Hacer una película de superhéroes y, más aún, una que cierra definitivamente una saga, requiere un trabajo de equipo muy especial, un ritmo, una manera de presentar las cosas. En este caso, además es difícil, porque tienes demasiadas expectativas puestas en ti. Estás encarnando un ícono y mucha gente espera que lo hagas de tal o cual manera. Es virtualmente imposible darle gusto a nadie. Algunos me han dicho: “Anne, ¿por qué haces esto?”. Y yo lo hago porque me gusta y me interesa hacerlo, y doy lo mejor de mí, como con cualquier personaje que me ha tocado interpretar.

MC: ¿Sientes que has madurado como actriz en estos años de carrera?
AH: Pues te diré que sí. Supongo que ya no tengo mucho en común con la chica que era hace 10 años. Entonces me ponía muy nerviosa todo el tiempo y ahora siento que tengo mucho más control sobre las cosas, que tengo más confianza. Tengo una libertad que no tenía antes. Puedo actuar en otros géneros y la recompensa es el respeto de mis compañeros, directores y de los productores y la crítica. Siento que no he defraudado al público y que he madurado. Jamás esperé conseguir tanto. A veces pienso que un día de estos todo va a desaparecer de mi vida porque tengo demasiada suerte. Nada dura para siempre; pero quiero seguir luchando por conseguir buenos personajes y hacer lo que me gusta, que es actuar. Sé que conlleva algunas obligaciones; es decir, no es la primera vez que hago promoción de una película, ya hemos hecho esto antes y ya estoy acostumbrada. Y para una película como ésta va a ser algo agotador porque vamos a darle la vuelta al mundo. Pero qué te digo; lo cierto es que me entusiasma mi trabajo. Estar en esta película es un privilegio.

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