3 nov. 2012

Javier Bardem: el villano Silva de Skyfall

Javier Bardem

Miguel Cane.



Actualmente es el actor español con mayor proyección internacional, sin embargo, Javier Bardem (nacido Javier Ángel Encinas Bardem en Las Palmas de Gran Canaria en 1969) procura mantenerse sencillo y con los pies en la tierra. Es hijo de una de las actrices más celebradas de su tiempo, Pilar Bardem, y parte de una familia artística muy versátil y desde muy joven se inició en el cine, con participaciones hoy célebres en filmes como Jamón, Jamón, Carne Trémula (de Almodóvar), Mar adentro, Los lunes al sol y Antes de que anochezca, por la cual, en la que interpretó al escritor cubano Reynaldo Arenas, fue el primer actor español en ser candidato a un Oscar al mejor actor en 2000.



Desde entonces ha tenido una mayor presencia internacional y en 2007 los hermanos Coen lo llevaron como el memorable villano de Sin lugar para los débiles (basada en la novela de Cormac MacCarthy), obteniendo así la estatuilla en el renglón al mejor actor de soporte. Cuidadoso de no revelar nada de su vida personal (es una de las condiciones que expresamente solicita antes de hablar con los medios: “de trabajo todo, de mi vida privada, nada. A la primera que me hagáis, me largo.”) está casado con la también oscarizada Penélope Cruz, con quien tiene un hijo, Leo, nacido en 2011, ahora promueve su más reciente filme, 007: Operación Skyfall, en la que interpreta a Raoul Silva, el peligroso enemigo de James Bond, en la entrega número veintitrés de la franquicia, que celebra con su estreno su cincuenta aniversario. Durante la charla, Bardem recuerda que fue el propio Daniel Craig, que encarna al agente 007, quien se acercó a él en un evento en Los Ángeles en 2009 para proponerle el papel, cuando la película aún estaba en medio de su accidentada preproducción y no se sabía si iba a haber rodaje.



¿Por qué decir que si a una película de James Bond, en lugar de cualquier otro proyecto?
“Porque me gusta muchísimo Bond. Porque quise hacerlo. Le dije a Daniel que sí, claro, que hacer Bond sonaba muy bien, pero siempre hay que leer el material. Lo más importante es la historia y cómo están creados los personajes. Cuando leí el guión vi que era muy rico y trabajé con Sam Mendes en crear un villano con un objetivo muy claro. No es un megalómano, no quiere destruir el mundo porque sí. Tiene una motivación y eso lo hace más próximo al espectador. Así que al leerlo – y tuve que pedir que me lo mandaran traducido al castellano el guión para realmente sumergirme en él – decidí que era algo perfecto y quise ser parte de él.”



¿Eras seguidor de la saga? ¿Cuál fue la primera película de Bond que viste?
“Esa fue Moonraker, con Roger Moore. De eso me acuerdo. Debo haber tenido, no sé, doce años. Obviamente me pareció algo enorme. Después vi otras, todas en desorden: De Rusia con amor, Goldfinger, Al servicio secreto de su majestad... me gustaban sobre todo las clásicas. Esas son las que vi de chaval y las que tomé en parte como referencia cuando Sam y yo comenzamos a trabajar la construcción del personaje.”

Ese es un detalle importante. Eres muy puntilloso a la hora de ensamblar el personaje que interpretas, tanto en su psicología como en su aspecto. ¿Cómo fue con alguien como Silva?
“Hacer esta clase de personajes es muy difícil, sobre todo porque se puede caer en el tópico del villano en un descuido. Sam y yo decidimos que el punto clave de su personalidad es la reacción de incomodidad que suscita, una sensación que surge a raíz de conocer el pasado de Silva y que explica, en parte, las razones de su aspecto y características físicas, que incluye el pelo teñido de rubio y una voz muy particular.”



El cabello, los ojos, el lenguaje corporal. Son algo inquietante, ¿de dónde salen?
“Lo del tinte platino en el pelo fue algo que se nos ocurrió a Sam y a mí, igual que el diseño de maquillaje para dar forma a la cara. Nunca me ha dado miedo hacer cosas así si el resultado es lo que quiero. De Silva, desde que lo leí, me atrajo la idea de poder entender de forma emocional, orgánica y hasta epidérmica la situación de esa persona, así que me aproximé a él a medio camino entre ficción y realidad pero asegurándome de su verosimilitud todo el tiempo. Mira, Silva tiene elementos de los villanos clásicos de Bond como Blofeld o el Doctor No, porque queríamos hacer un homenaje al 50 aniversario de la saga, pero también quise hacer de él alguien que tuviera los pies en el suelo aunque se dejara volar también, que es lo que la gente espera de un personaje así. Los villanos de Bond son un género en sí mismo (se ríe) Y mi principal reto fue construir el comportamiento y personalidad de Silva en un espacio de tiempo limitado, porque en realidad no tengo tantas escenas. Aunque Silva está involucrado en todo desde el principio, yo aparezco en el filme hasta pasada la primera hora.”

¿Qué tal la interacción con Mendes y Craig?
“Tanto Daniel como Sam tienen un sentido del humor extraordinario con el que me hicieron reír sin parar y eso es algo que yo disfruto mucho. Me despertaba todas las mañanas que estuve en el rodaje con muchas ganas de ir a trabajar. Fue estupendo hacer esto con ellos; de Daniel no me ha sorprendido nada. No lo conocía en absoluto, más que de decirnos 'Hola qué tal' y ya, pero como actor sabía que era muy sólido, muy bueno y con una fuerza extraordinaria, lo recordaba en películas que hizo antes de Bond, y me parecía genial. Imaginaba que íbamos a hacer buenas migas y así fue. Nos conocimos, nos dimos la mano y supe que iba a ser fácil. A Sam Mendes también lo admiraba mucho, desde que vi Belleza Americana, pensé “qué grande es” y de verdad, lo es. Es un director que se involucra totalmente en cada aspecto del rodaje, se relaciona con todos los participantes, los técnicos, los actores. Trabajar con él fue como si bailáramos tango los dos juntos. Así lo sentí. Sam te sigue con el ojo de la cámara y en cada toma te da cosas muy ricas. Fuera del rodaje, además, es una persona muy comprometida con lo que hace.

Ahora formas parte de la saga Bond. ¿No es extraño, cuando apenas hace unos años eras un espectador? ¿Qué tal es ser parte de este legado?
“Sí, es una sensación rara. Me dio cierto vértigo al recibir el guión y darme cuenta de la magnitud de la propuesta. Es imposible que al pasar a formar parte de la la franquicia más larga de la historia no te vengan recuerdos e imágenes de las películas de Bond que he visto y de pronto darte cuenta, de que ahora vas a ser un personaje en ella, pero rápidamente me olvidé de todo eso y, como los demás, me centré en hacer mi trabajo lo mejor que pude para darle a Sam lo que me pedía. Silva es un personaje cuyas acciones tienen como objetivo el que Bond no sepa cómo reaccionar ante él. Está hecho de un modo en que no pasa desapercibido, pero tampoco opaca el centro de la historia. Todo está integrado y me siento muy feliz de haber hecho este personaje. El público decidirá qué apreciaciones le da a Silva, yo ya lo hice, ahora haré otra cosa. Es un personaje que queda para el público. Eso es hacer cine.”

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