17 dic. 2012

El Hobbit (1): un viaje inesperado, de Peter Jackson, basado en la obra de J.R.R. Tolkien

Retorno a Tierra Media

Miguel Cane.



La siguiente, es una pregunta retórica, pero seguramente será inevitable para muchos de los posibles espectadores que consideren ver, en cualquiera de sus formatos (se estrena en varios, aunque la recomendamos ver en 3D a 48 cuadros por segundo, que fue como la vimos) la nueva versión, comandada por Peter Jackson a la novela de JRR Tolkien El Hobbit.

¿Es realmente necesaria una nueva versión cinematográfica de esta historia?

En la década de los 70, el estudio de animación Rankin Bass (los mismos de El último unicornio, una pequeña obra maestra del género, basada en una novela de Peter S. Beagle) creó una cinta en dibujos animados basada en El Hobbit, que encapsulaba, en noventa minutos de duración, toda la aventura de Bilbo Bolsón que precediera a la saga de El Señor de los Anillos. Compacta y bien realizada, fiel a la novela, por décadas fue la referencia visual para esta historia... hasta que el éxito apoteósico de taquilla de la trilogía creada por Jackson entre 2000 y 2003 abrió la puerta para que se planteara la posibilidad de filmar con actores esta cinta, en el mismo “universo” que se había creado. Guillermo del Toro ostensiblemente iba a ser el nuevo director – ahora solo funge como productor – y Jackson vuelve tras la lente, a dirigir un reparto que incluye a miembros de la trilogía original, como Ian McKellen, Elijah Wood, Ian Holm, Cate Blanchett o Hugo Weaving, así como nuevas adiciones, como Martin Freeman, Barry Humphries o Lee Pace.



Lo que sorprende (aunque no tanto, en esta era de la secuela, la precuela y la saga, véase Star Wars, Crepúsculo, Harry Potter, Juegos del Hambre y sucedáneos afines) es que Jackson y Fran Walsh extiendan esta historia para hacer tres películas. Eso es lo que resulta, en todo caso, más innecesario que una nueva versión en sí. El Hobbit es una película técnicamente impecable; se nota cómo ha avanzado la tecnología en la última década y Jackson y su equipo WETA lo aprovechan con todo; el despliegue de efectos hace ver su King Kong (en 2005 la cumbre de este tipo de filmes) casi ordinario.



El problema es la sobre-dirección (es decir, el exceso de la misma): Jackson toma tanto control de todo, buscando imprimir su estilo personal, que abruma y en casos, asfixia el propósito original de la trama de aventuras; los actores son estupendos, pero poco pueden hacer con un diagrama tan calculado. Jackson, para extender a dos horas cuarenta minutos la cinta, calca secuencias de otras películas suyas – batallas de El Retorno del Rey, paseos bucólicos de Desde mi cielo y dos o tres secuencias que sirvieron en su momento para extender King Kong – este afán autorreferencial acaba por agotar; todo para llevarnos a un punto en que la aventura se interrumpe de manera anticlimática, para anunciarnos una segunda parte. Esto funcionaba al final de La Hermandad del Anillo, porque así estaba escrito, pero en esta historia, resultará para algunos espectadores, algo desconcertante. La abundancia de recursos hace de esta una película hermosa (aunque no necesariamente para niños), con humor, con ternura y sobresalto, pero también con un cierto deseo de lucimiento que acaba por opacar sus mejores valores para convertirse en un espectáculo notable e importante, pero quizá excesivamente técnico. La magia no es tan aparente, pero eso es solo responsabilidad de quien la ejerce, en este caso, no Gandalf, si no el mismo Jackson.



El Hobbit: Un viaje Inesperado/The Hobbit: An unexpeted journey
Con Martin Freeman, Ian McKellen y Cate Blanchett
Dirige: Peter Jackson
EU/Nueva Zelanda 2012


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