7 feb. 2013

Helen Mirren: “Yo rechacé a Hitchcock”

Miguel Cane.



De símbolo sexual a camaleónica primera actriz, Helen Mirren (descendiente de inmigrantes rusos, nacida Ilyena Lydia Mironoff en Sussex, Inglaterra, en 1945) ha tenido una carrera versátil y notable con una amplia gama de roles, desde la hechicera Morgana LeFay, en Excalibur (1981) hasta comedias (Chicas de calendario) sin dejar de lado a Shakespeare, Chéjov y Tennessee Williams, así como su célebre encarnación de la soberana Isabel II en La Reina, filme de Stephen Frears que le valió un Oscar. Su trabajo más reciente es como la formidable Alma Reville, esposa del director de cine, en Hitchcock el maestro del suspendo, filme que retrata a la pareja durante 1959, año en que el genio inglés filmó uno de sus trabajos más famosos: Psicosis. Curiosamente, al inicio de su carrera la actriz tuvo la oportunidad de colaborar con Hitchcock, pero esto no llegó a concretarse, si bien es una anécdota que sirve para dar pie a la entrevista.

“Conocí a Hitchcock cuando yo aún era muy joven, era 1971 o 72, él estaba en Londres para filmar Frenesí y me entrevisté con él acerca de un papel, el de la novia del protagonista (que eventualmente encarnaría Anna Massey). Pero no me fue muy bien que digamos (ríe)”.


Helen Mirren con Malcolm McDowell, en el film O'Lucky Man (1973), de Lindsay Anderson.

¿POR QUÉ, SI CUALQUIER ACTRIZ HUBIERA DADO TODO POR TRABAJAR CON ÉL?
¡Pues claro! Pero entonces yo era muy joven. En mi ignorancia y arrogancia, para mí él era de la vieja escuela y no me interesaba. Si hubiera sido Antonioni, Truffaut, Bertolucci o algún otro director europeo, yo hubiera estado más entusiasmada. Pero entonces era una chica muy engreída y no me daba cuenta de que Hitchcock era un maestro. Fui a una oficina a verlo y recuerdo que se sentó detrás de un escritorio. Era enorme, y estaba sentado allí mirándome con recelo. Yo lo miraba igual, así que no congeniamos. Le dije que el papel era muy pequeño y, además, la estrangulaban a media película. Él solo me escuchó, asintió, me hizo un poco de conversación y me dijo “buenas tardes”. Me fui muy ufana y llamé a mi agente para decirle “lo rechacé”. Me dijo que yo estaba loca de atar... (carcajadas). No sé si me arrepiento de no haber hecho ese papel, pero hubiera sido maravilloso trabajar con él, eso lo tengo claro.



PERO AHORA HITCHCOCK VUELVE A SU VIDA DE UN MODO INESPERADO, ¿NO?
Sí, ¡qué cosas tiene la vida! Me sorprendió mucho el guión. Creo que un mejor título, en todo caso, habría sido Los Hitchcock, porque la película examina la compleja relación de pareja entre el director y Alma, tan inteligente y observadora que no era solo su mujer, sino que fue la editora, consejera y mejor amiga de su marido. La relación entre ambos era increíble; me pareció que explorarlo era esencial. También me interesaba descubrir la verdad sobre eso, sobre la importancia de Alma en su sociedad creativa. Fue un gran descubrimiento para mí. No estaba al tanto de ello hasta que recibí el guión y empecé a investigar al personaje que iba a interpretar.



ALMA REVILLE ES UN PERSONAJE FASCINANTE POR DONDE SE VEA.
Así es. Yo no sabía casi nada acerca de ella, pero el vínculo entre ella y su marido me parece algo sumamente interesante. Hablé muchas veces con Patricia Hitchcock O’Connell, la hija de ambos. Ella escribió un libro que fue mi principal fuente de datos al respecto de la relación que existía entre ellos desde la juventud. El libro es maravilloso, pero lo que me fascinó fue el hecho de que ella decidiera escribirlo sobre su madre y no su padre. Patricia sabía que su madre no recibía el reconocimiento que merecía y quiso rendirle tributo. Me pareció algo muy emotivo, y el libro también me resultó revelador.

USTED TAMBIÉN ES LA ESPOSA DE UN DIRECTOR DE CINE (TAYLOR HACKFORD) Y SE HABRÁ IDENTIFICADO EN ALGO CON ELLA.
Debo decir que Alma acabó gustándome mucho. Sí, hay una cierta identificación, más allá incluso que el oficio de nuestros maridos. Lo que más me gustó descubrir en ella, fue su sentido de la lealtad, de la paciencia —para estar casada con un hombre así hay que tener una paciencia virtuosa— y su comodidad con el rol que tenía en la familia y en el proceso creativo. No era ansiosa al respecto, ni tampoco secretamente ambiciosa, celosa o furiosa. Creo que ella amaba a Hitchcock y compartía su sentido del humor tan peculiar; ella parece estar riendo en cada foto que pude encontrar. Se reían mucho y creo que fue una de las cosas que los mantuvieron juntos. Pero además, Alma tenía todos estos roles que mencionábamos antes y que la hacen única. Sí, era un ama de casa estupenda y una compañera solidaria y madre devota, pero también tenía ideas propias. Era mucho más que solo la señora Hitchcock, en todo caso. Y la película explora un poco esto, su deseo de hacer cosas, no solo para ayudar a su esposo, sino por sí misma. Escribía guiones, en muchos aspectos podría decirse que sus aportaciones al trabajo de su marido eran invaluable. Y hablar de esto ahora, darle el crédito que merece, me parece algo muy justo.

¿Y QUÉ TAL LA MANCUERNA CON ALGUIEN COMO ANTHONY HOPKINS ENCARNANDO UN PERSONAJE COMO ÉSTE?
Sí, esa fue otra de las razones por las que el proyecto me atrajo y quise hacerlo. Aunque somos muy amigos hace años, Tony y yo nunca habíamos trabajado juntos, ni en teatro, ni en cine. Por una razón o por otra, aunque tenemos experiencias similares en el teatro, el cine, y en actuar en Estados Unidos. De modo que cuando nos reunimos para esto todo resultó extraordinariamente fácil. Fue como si hubiéramos trabajado juntos toda la vida. Obviamente, desde mi punto de vista, él es uno de los grandes actores que nos quedan. Así que yo estaba algo intimidada y nerviosa, pese a que lo conozco hace más de 30 años, pero luego, como pasa con todos los actores que tienen esa clase de experiencia, resultó muy fácil trabajar con él. Encontramos una dinámica que nos permitió ser Hitch y Alma. Llegamos a esto con el mismo enfoque, que consiste en no sólo aprender tus diálogos y entrar al set, sino en también apoyar a y apoyarte en los otros actores. Eso funcionó para nosotros, y encajó muy bien con la relación del matrimonio que estábamos interpretando.

Y SE DICE FÁCIL, PERO ESTE AÑO CUMPLE 50 DE HABER EMPEZADO A HACER TEATRO. ¿CÓMO SE SIENTE DE LLEGAR A ESTE PUNTO?
Tengo muy, muy buena suerte. Esta profesión es tan azarosa y todo es tan inesperado. Nunca sabes qué te depara, dónde habrá trabajo mañana. O si lo habrá. Yo intento ser alguien fácil con quien trabajar. He visto a personas que se dejan atrapar por sus propias neurosis o sus egos. Pueden hacer que resulte insoportable trabajar con ellos. Yo prefiero ser parte de un equipo, conocer a directores con nuevas propuestas. A estas alturas, aún corro riesgos, porque eso me ha dado grandes enseñanzas y hace que ame mi trabajo. Obtengo grandes satisfacciones de él y eso, como te decía, es la suerte.

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