20 mar. 2014

Noé / Noah, de Darren Aronofsky.

Épica Bíblica

Miguel Cane.



Después de explorar de modo magistral las pesadillas más abominables del misterio femenino en Cisne Negro (2010), Darren Aronofsky vuelve al terreno de la épica como hiciera hace una década con La Fuente, y los resultados, como aquella vez, harto heterodoxos, hacen que Noé sea una película que abarca mucho, pero que no será del agrado de todos los públicos.



Ostensiblemente basada en pasajes del libro de Génesis, esta cinta escrita por el propio Aronofsky (que estuvo obsesionado con el tema por casi una década), se centra en Noé (Russell Crowe), nieto de Matusalén (cameo glorificado de Tony Hopkins) , que se aísla del mundo de los hijos de Caín – sabemos que son malos porque comen carne – y vive con su familia (la hermosa Jennifer Connelly como su mujer y madre de sus hijos) apartado del mal y practicando el veganismo, porque tiene una estricta adherencia a la noción de “preservar” lo que queda de la creación.



Cuando tiene una visión respecto a la destrucción de la humanidad corrompida, procede a construir el arca de marras –con ayuda de unos personajes muy peculiares, seguramente creados para atraer la atención de un público más joven– mientras se dedica a pecar de soberbia e ira, a juzgar, pontificar, controlar a su familia (que incluye a una núbil hija adoptiva, Emma Watson, en el único tipo de rol que sabe hacer, después la saga Potter) y en suma, cometer una serie de errores –intercalados con las obligatorias escenas de acción, después de todo, es Russell Crowe– que vuelven al héroe épico una figura intolerable. Como su mujer, la Connelly está deslumbrante (pero siempre lo está, y es una actriz notable, muy subestimada) y es lo único que realmente vale la pena de lo que son dos horas veinte de melodrama pretencioso con ínfulas de filosofía mística.



El único responsable de este guión que resulta indigesto, es el propio Aronofsky, que si bien se apega en algunos aspectos al Antiguo Testamento, tiene un dilema moral muy forzado al centro y nunca se recupera de su petulancia. ¿De qué sirven los efectos visuales arrolladores y el uso casi lírico de las imágenes generadas por computadora, si la película falla en su aspecto más importante? De adorno. Noé es una película visualmente impactante, pero la visión personal de un director usualmente eficaz aquí instalado en diva, devienen en algo que debería arrastrar el diluvio. Cecil B. DeMille lo habría hecho mucho mejor, con muchos menos recursos desperdiciados.

Noé / Noah
Con Russell Crowe, Jennifer Connelly, Emma Watson, Logan Lerman y Anthony Hopkins
Dirige Darren Aronofsky.
EU 2014.