4 sept. 2014

Scarlett Johansson: Me doy el lujo de hacer solo las películas que quiero

Miguel Cane.



Lleva ya 20 años de carrera (debutó en 1994 con North) y desde entonces, Scarlett Johansson (Nueva York, 1984) ha tenido una filmografía versátil, coronada por interpretaciones centrales en filmes bien reconocidos como Lost in Translation (2003), La joven de la perla (2003) o Match Point (2005). También se ha colocado como reina de la taquilla con su rol de La Viuda Negra en las cintas de superhéroes Marvel —incluyendo un rol central en Los Vengadores.



Gracias a esas elecciones tan poco convencionales, que alternan los taquillazos con filmes poco comunes como Under the skin, que causó estupor y furor en el Festival de Venecia, la crítica especializada dice que Scarlett ha pasado de ser la actriz más sensual de su generación a ser la más interesante. Ahora retorna al género de la acción de la mano de Luc Besson, en Lucy, donde interpreta a una joven que es secuestrada por un cártel de droga, pero cuando la someten a una operación quirúrgica para que transporte una droga que altera las funciones neuronales, la chica se convierte, literalmente, en el ser más poderoso de la tierra.



Con casi 300 millones de dólares recaudados en su estreno en Estados Unidos, la cinta aspira a ser un nuevo hito en la carrera de la actriz, que además este año se convertirá en madre por primera vez y contraerá matrimonio con el publicista francés Romain Dauriac, con quien reside parte del año en París desde 2012.

¿Has superado que algunos de tus papeles alimenten tu imagen de ícono sexual, para ahora demostrar que eres más versátil que tu aspecto?
Después de unos años muy productivos tengo la ventaja de haberme establecido como actriz, así que ya no me importa dónde pueda posicionarme mi carrera. Disfruto mucho de esa libertad. Así que prácticamente me puedo dar el lujo de hacer las películas que yo quiero. Ya no tengo que demostrarle nada a nadie. Es una gran ventaja. Puedo escoger proyectos más interesantes, arriesgarme.



Como sucede con Lucy.
Exacto. Me fascinó el concepto que tenía Luc Besson. Existe el mito de que los humanos solo usamos 10 por ciento de nuestro cerebro y mi personaje usa el ciento por ciento. Fue irresistible la idea de hacer esto; me intrigaba saber cómo iba a integrar todo el pensamiento filosófico con una serie de secuencias de mucha acción.

La cinta no se parece realmente a La Femme Nikita, aunque muchos pensaban que iba a ser así…
Oh, no. Besson no quería volver a hacer eso, y me lo dijo. Nikita fue uno de los primeros filmes suyos que vi, junto con El profesional, hace años. Desde entonces era una gran admiradora de Luc y de su trabajo. Y aquí lo que plantea es que Lucy es en todos los aspectos una muchacha ordinaria que vive y trabaja en Taipei y que de pronto ve su vida cambiada radicalmente por esta situación en contra de su voluntad. El novio la engaña para que transporte drogas, pero las drogas son un arma muy potente y la convierten en lo más parecido a un dios, con todos estos poderes… ¿viste la película? Pues cuando la leí, no me imaginaba que Luc iba a hacer lo que hizo. Me sorprendió mucho.



Sobre tu experiencia en la cinta, ¿Cómo fue interpretar a Lucy y convertirte en heroína de acción?
Bueno, ya había hecho cine de acción en Iron Man 2, The Avengers y Capitán América… pero esto es distinto. Ahí yo era parte de un elenco, un ensamble y muchos efectos se tenían que hacer por computadora… pero aquí Luc me pidió que entrenara para que yo hiciera la mayor parte posible de mis secuencias de acción y le dije que me parecía perfecto. En ese momento aún no estaba esperando un bebé, así que no tuve miedo de aprender a hacer la mayor parte de mis acciones yo misma. Ahora, por supuesto, la situación es muy distinta. Pero con Luc tuve una confianza instantánea y dejé que me guiara. Me encantó el reto. Fue al mismo tiempo, una experiencia liberadora. No tuve que trabajar dentro de los límites de mi cuerpo, así que ha fue una actuación realmente diferente. Debía preocuparme de todas las transformaciones de Lucy, desde su lenguaje corporal hasta lo más sutil, como los matices de la voz.



Este año también se estrenó Under the Skin, una de tus películas más complejas y sorprendentes…
Casi nunca veo mis películas, no creas… pero esta sí que quise verla. Tenía que ver cómo quedó, porque, ¿sabes? Fue una experiencia bastante surrealista ver el corte final. Es que mientras la rodaba no era consciente del resultado final que tendrían las escenas. No sabía lo que Jonathan Glazer estaba filmando, me puse completamente en sus manos. Soy su admiradora número uno: creo que Sexy Beast y Birth son dos de las mejores películas de los últimos 20 años, así que rodar con él, y sin muchos efectos, aunque es una cinta de corte fantástico, fue una experiencia muy íntima. Mi personaje ha sido tan intenso que ver después el film terminado ha sido un impacto. No puedo mentir, estoy muy orgullosa de este trabajo y creo que Glazer es uno de los directores con más talento de hoy en día. Que me invitara a colaborar con él en un proyecto que le tomó tantos años concretar es un privilegio, uno de los mejores momentos de mi carrera hasta ahora.

Aunque has trabajado con Woody Allen y Scorsese…
Sí, he sido tremendamente afortunada. Con Martin Scorsese solo fue un corto para promover una fragancia, con Matthew McCounaghey, pero me encantaría poder repetir con él y con Woody, cualquier día. Es, te digo, lo que me gusta, tener la libertad para elegir mis proyectos.

¿Las reseñas o lo que se escribe de ti te ha afectado de algún modo?
La verdad es que no suelo leerlas. Ni las entrevistas. No soy vanidosa. Alguna vez me llegan a mandar alguna pieza que es perspicaz o brillante, y la leo y aprecio, pero siendo honesta, trato de que no me afecten, ni para bien ni para mal. Por otra parte, no hay forma de volver atrás y rehacer las cosas, así que la película ya está ahí ¿para qué me mortifico? Preocuparme por lo que ya hice, me parece una pérdida de tiempo. Prefiero concentrarme en los proyectos a futuro. Es más interesante.

¿Te ves trabajando en el cine para siempre?
Me veo trabajando en este negocio, sí, pero puede que de otra manera. No creo que mi trabajo como actriz vaya a llenarme por completo el resto de mi vida, ni que vaya a dedicarme a ello para siempre. Tengo otras prioridades, voy a empezar una familia y eso evidentemente me cambiará la vida, así que no me pienso quedar todo el tiempo obsesionada con una carrera que no será eterna. Además tengo muchos intereses que me gustaría emprender. Me gusta la moda, no es secreto, y tal vez me gustaría crear una línea de ropa masculina. También, sería muy bonito implicarme en el mundo de la agricultura de alguna forma y, además, no descarto tener mi propio restaurante (risas). También siento algo de interés por la política y el servicio público, ayudar a los demás. Si pudiera hacer algo más allá de la filantropía, tal vez sería impulsando la ley dirigida a los servicios de salud de mi país. Me gustaría ver qué se puede conseguir en ese ámbito. Como ves, hay mucho más en mi vida que solo hacer cine, aunque, claro, esto es lo que más me gusta.