10 dic. 2008

Band of Brothers, serie televisiva

Jacobo Bautista

Ya había recomendado aquí el libro de Stephen Ambrose, titulado Band of Brothers, la historia de la Compañía E del 101 Regimiento de la 506 División Aerotransportada que peleó en la Segunda Guerra Mundial desde la invasión a Europa en julio de 1944 hasta la rendición de Alemania en mayo de 1945.

Después de haber, seguramente, leído el libro de Ambrose y de haber participado en la filmación de Saving Private Ryan / Salvando al soldado Ryan, tanto Steven Spielberg como Tom Hanks, juntaron fuerzas para producir una miniserie para el canal de televisión por paga HBO (curiosamente una película anterior, Apollo 13, fue el inicio para que Tom Hanks produjera la miniserie, igual para HBO, De la Tierra a la Luna).

El tamaño de la producción para Band of Brothers empequeñeció a cualquier otra producción de su tipo. Los diez capítulos de una hora cada una cuentan la historia de los hombres de la Compañía E desde su entrenamiento en Estados Unidos e Inglaterra hasta su salto en paracaídas para la invasión de Francia, su salto de invasión y liberación de Holanda, su entrada a Alemania y su paso final a Austria, donde les mandaron cuando acabó la guerra y se convirtieron en fuerza de ocupación.






Cuando las producciones son tan grandes y se cuidan todos los detalles, por ejemplo, el que las armas que usan los soldados sean idénticas a las originales, que cada uniforme sea igual a los de las unidades reales (así como los símbolos que usaban en los cascos) y que cada escudo, medalla e insignia correspondan a la realidad, cuando se pone tal énfasis en los detalles es probable que se pierda el énfasis en la historia, en el drama humano que involucra una guerra.

Había mucho que echar a perder siendo el libro de Ambrose tan bueno, siendo de hecho la historia que narra Ambrose tan extraordinaria. El libro, siendo tan extenso como tenía que ser, dejó fuera muchas cosas, en la producción de la miniserie tuvieron nuevamente contacto con los protagonistas reales de la historia (que ayudó mucho a los actores a interpretar fielmente su papel) y seguramente ellos tienen mil anécdotas más que no aparecen en el libro y se verían bien en pantalla, así que la idea de narrar una historia de cuatro años en diez horas es, ante todo, un trabajo difícil de selección.

Los diez capítulos son: Curahee, Days of days, Carentan, Replacements, Crossroads, Bastogne, The Breaking Point, The Last Patrol, Why We Fight y Points.






Tratan, respectivamente, sobre el entrenamiento (1); sobre el ‘Día D’ (2); la batalla de Carentan en que la Compañía E detiene el avance alemán sobre este poblado francés que habían capturado (3); la operación Market-Garden en que se liberó Holanda del yugo nazi (4); sobre las acciones del 5 de febrero de 1945 en que la compañía destrozó a dos divisiones enteras de SS (5); sobre la crucial participación de la compañía en la Batalla de las Ardenas defendiendo la región de Bastogne (6 y 7); la espera por la invasión definitiva a Alemania a las orillas del río Rhin(8); sobre el encuentro con los campos de concentración en Alemania (9) y la captura de la casa de verano de Hitler y el fin de la guerra (10).

Hay muchos pasajes que obviamente no salen en la miniserie, anécdotas de los soldados emborrachándose en Escocia antes del Día D o las terribles batallas que sostuvieron después de tomar el pueblo de Foy en las Ardenas, que es la única que se cuenta en la miniserie (aunque tuvieron mucho cuidado de mencionar todas las acciones en que la compañía estuvo involucrada aunque no ocuparan un capítulo entero).





Cuando primero vi la miniserie me cautivó el realismo, pero también la historia humana que se cuenta, la tesis principal es la explicación de qué era lo que hizo que al final este grupo de hombres estuvieran y permanecieran ‘tan extrañamente unidos’ y en segundo término, pero no menos importante, retratar los sacrificios y horrores que tuvo que pasar esta generación de americanos para poder ganar la guerra (“fue una guerra diferente”, explica uno de los veteranos, “esta ves fuimos atacados”).

Cada capítulo comienza con un viejito hablando, uno de los protagonistas reales de esta historia. “¿Teníamos miedo?, sí” relata uno. “El capitán nunca pensó en no ir primero, en no ir adelante, siempre era el que nos guiaba, yo no sé cómo sobrevivió la guerra” relata otro. Y esto desde el inicio de cada capítulo nos señala de la mejor manera posible que todo esto fue real, quizá haya pequeños ajustes en la historia, por tiempos y todo eso, pero en el 90% de los casos, me atrevería a decir, los diálogos y las acciones fueron exactamente como los vemos en pantalla.

Un gran concepto que se agradece en la serie es la falta de un protagonista definido, el protagonista es el grupo de hombres y ya. Si bien Demian Lewis tiene un rol más relevante por interpretar a Richard Winters, quien asumió el mando de la compañía el mismo Día D (al morir el comandante), es cierto que en algunos capítulos desaparece casi totalmente. En el primero de dos capítulos dedicados a la defensa de Bastogne en la Batalla de las Ardenas, la historia de cuenta a través del ‘Doc’ Roe, el cirujano de la compañía, el segundo capítulo de Bastogne se cuenta a través de los ojos del Sargento Lipton (aunque los diálogos fueron sacados de las cartas del soldado Webster)… y así sucesivamente.

Richard Winters, el guía de la Easy Company, quien fuera nombrado mayor luego de la defensa de Bastogne, es en parte narrador del segundo capítulo, pero este rol lo asume sólo al final del mismo. A través de sus ojos se describen las acciones del 5 de febrero de 45 cuando durante unos momentos él solo enfrentó con su rifle a dos divisiones enteras de la terrible SS, que fueron aniquiladas posteriormente por sus hombres, el tercer capítulo en que Winters es narrador es el último, pues no había mejor punto de vista para contar en qué terminó la guerra para los hombres bajo su mando.

La miniserie originalmente fue semanal y ahora se transmite en varios otros canales de cable, en televisión abierta lo llegué a ver en México, toda tijereteada por TV Azteca. Lo que estoy recomendando aquí son los DVD, hay una linda versión que viene en una caja de metal que busca imitar una lata de municiones, que cuesta alrededor de 90 dólares, pero hay versiones más económicas (yo la adquirí en MixUp a menos de 40 dólares) y al final todas tienen el mismo contenido en los discos.

Resulta complicado seguir todos los detalles de la historia que, créanme, son muchísimos, pero aún si uno los pasa de largo, la hora que dura cada capítulo resulta entretenida y enriquecedora, dentro de la lógica de Hanks y Spielberg de retratar a los soldados como seres humanos y no como héroes de plástico tal como lo hacían las series de los 60 tales como ¡Combate!

Si uno de los momentos más realistas de Saving Private Ryan fue –además de las carnicerías– mostrar a los soldados llorando de desesperación y angustia (e incluso al protagonista) aquí los vemos no sólo llorando sino matando soldados que se rinden, cometiendo errores, haciendo las cosas de mala gana e incluso planeando matar a uno de los oficiales. Claro, también los vemos tratando bien a los prisioneros alemanes, compartiendo cigarros con ellos, y tratando de ligar con civiles alemanas (eso habla mucho del soldado americano, que tratara simplemente de ‘ligar’, cuando alemanes y rusos violaban).

El capitán retirado Dale Dyle fue el asesor militar de esta miniserie, Dayle ha sido el asesor militar de cualquier cantidad de películas desde que ayudó a Oliver Stone a que Pelotón ganara el Óscar a la mejor película. Esta vez, empujado por Spielberg y Hanks, el mismo Dayle tuvo que acudir a quien lo asesorara en términos de cómo eran las divisiones aerotransportadas en los años 40. Una de las cosas que se consiguieron por primera vez –más allá de los documentales del History Channel– fue el enseñarle al público que además del entrenamiento y la valentía, para ganar batallas se necesita conocimiento militar y estrategia. En este sentido, la malograda Códigos de Guerra nos enseña a un Nicolas Cage lanzándose como loco matando hartos japoneses, su virtud se basa en que grita, corre y dispara mucho, apuntando en muy muy rara vez, además de que trae una ametralladora Tommy, la cual parece la opción de ‘balas interminables’, nada de estas estupideces –muy atractivas visualmente– vemos en Band of Brothers.

Al contrario, en la primera gran acción que enfrentan los hombres bajo el mando de Dick Winters, éste deja claro lo que cada uno de sus hombres debe de hacer, los hombres a pie deben de ir por los costados, los cubren los que llevan las metralletas de 20 milímetros, se ataca una posición a la vez, lanzando primero las granadas (esto en el capítulo 2, Days of days). Así es toda la serie y vemos que los que hacen tonterías ‘cinematográficas’ son los que acaban muertos. En una de las acciones, se ve al jefe de otra compañía corriendo afuera de la trinchera y Winters pregunta ¿qué demonios hace fuera de la trinchera?

Eso le agrega a la acción, no solamente deben matar alemanes y avanzar, no solamente está el drama humano sino para conseguir ganarle a los alemanes, se tiene que ir por pasos, pensando las cosas, pensándolas bien… y rápido. Por eso, por tantas cosas que pasan al mismo tiempo, es que recomiendo los DVD más allá de ver la serie cuando la pasen. Sé que también está en renta en el Blockbuster (antes de comprarla, yo vi la serie entera rentándola un disco cada dos días).

Si bien podríamos clasificar sin bronca alguna a esta miniserie como una serie bélica, en sólo seis de los diez capítulos se ve ‘la guerra’, esto porque al final de las acciones en Europa, la Compañía E se convirtió primero en fuerza invasora (ya con muy poca resistencia de parte de los alemanes, que estaban más ocupados tratando de detener a los rusos, que estaban a la puerta de Berlín) y luego como fuerza invasora en lo que era un día de campo o, como Stephen Ambrose lo pone ‘el paraíso de un soldado’.

El último disco de los DVD, ya que la serie ha culminado, trae un último capítulo titulado ‘We stand alone together’ (algo así como ‘nos mantuvimos juntos solos’), donde los viejitos que salen al principio de cada capítulo se presentan (a lo largo de la serie no se ponen los nombres de cada uno porque se sabría quién sobrevivió al asunto). El principio de este capítulo pone en perspectiva los otros nueve capítulos: “¿me podría relatar nuevamente sobre el incidente cuando fue herido?” le preguntan a un simpático viejito que comienza a relatar la posición en que estaba y la cara se le va entristeciendo cuando cuenta cómo su fémur estaba fracturado y sus piernas estaban en una posición que no correspondía a la que tenía su cuerpo. Y luego agrega “dije mis oraciones, porque soy católico, luego pensé en mis compañeros… y en mi madre…” y se le quiebra la voz.

Es, en resumen, una muy muy entretenida serie, claro, resulta una delicia para los que nos gustan las películas bélicas, pero he encontrado que cualquiera disfruta de la historia y el drama humano (las escenas realmente violentas sí son muy gráficas, pero tratadas estupendamente bien). Y ha sido la compra de este DVD, quizá de mis mejores adquisiciones en un par de años.

Band of Brothers, mini serie
Producida por Tom Hanks y Steven Spielberg
HBO Home Video


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