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15 ago 2014

Lauren Bacall. In Memoriam. Por Miguel Cane

Nos adorábamos tanto, Lauren Bacall

Miguel Cane.




Betty Joan Perske, nacida en pleno Bronx de Nueva York en septiembre de 1924 era tan solo una adolescente de 17 años cuando su voluntariosa madre, Natalie, la llevó a hacerse un reportaje fotográfico que le daría celebridad instantánea. De la mano de la incomparable Diana Vreeland, editora de modas extraordinaire, visionaria de la alta costura y madre del concepto del Diablo vestido de Prada, esta rubia debilidad estableció lo que se llamó el 'look': una mezcla de esa mirada de chiquilla altanera y un mohín desdeñoso que era irresistible incitación a pecar.




Esto la llevó a actuar en Broadway como damita joven. Al principio, no se lo tomaba muy en serio, pero la seducción de las tablas fue más fuerte que su escepticismo y empezó una carrera de actriz, alternándolo con desfiles de modas y sesiones fotográficas a manos de grandes de la lente como Irving Penn y, entonces, cuenta la leyenda que, cuando el productor Howard Hawks la vio en Harper's Bazaar la hizo traer a Hollywood de inmediato para reinventarla como Lauren Bacall y ponerla frente a frente con Bogart en Tener y no tener.

 

Las proverbiales chispas saltaron por doquier y el incendio no se hizo esperar. El resto de la historia, todo mundo la conoce: de la noche a la mañana, Bogie abandonó a su conflictiva esposa, Mayo Methot (con la que a lo largo de su matrimonio protagonizó plétora de grescas y reyertas públicas, algunas incluso a punta de pistola, estando ambos hasta la peineta) y 18 meses después de conocerla, se casó con ella.


Además de otras cintas que realizó junto a Bogie – El Sueño Eterno, La Senda Tenebrosa y Cayo Largo -, Betty (como le gustaba que la llamaran los cuates) brilló con luz propia en varios filmes, de los que quizá el más destacado sea Cómo casarse con un millonario (1953) en el que compartió pantalla – y derrochó encanto – con Betty Grable y Marilyn Monroe; su rol como la sexy cazafortunas Schatze Page le valió tanta fama, que hasta en las Looney Tunes el Pato Lucas se disfrazó de ella para cantar The Latin Quarter.


Tras la repentina muerte de Bogart, al que acompañó mientras rodaba La reina africana (John Huston) en locación, al lado de Katharine Hepburn, aguantándolo todo, hasta el insoportable calor del continente negro, quedó viudita suculenta con dos hijos pequeños. Esto no la detuvo, aunque estaba muy deprimida. La rubia protagonizó un espectacular melodrama de Douglas Sirk, Escrito en el viento, al lado del muy viril y engañoso Rock Hudson, y también tuvo un ardoroso affair con Frank Sinatra — que la dejó de manos a boca con un palmo de narices al rehusar casarse con ella, por querer darle otra vuelta al tiovivo con la despampanante Ava Gardner — y luego pasó la década de los 60 en el tálamo nupcial con el enormísimo actor Jason Robards, con quien tuvo otro hijo y al que dejó por ser un incorregible borrachales.


Antes de tener que verse obligada a aceptar papeles segundones en cine como esposa o madre de alguien, prefirió refugiarse de nuevo en Broadway, donde gracias a su trabajo en obras de gran éxito como Flor de Cactus — al lado de Walter Matthau— y Aplauso, versión musicalizada de Eva al desnudo, en el que dio vida a Margo Channing, alcanzó estatus de diva de la escena rápidamente, y el respeto de una industria que ya no la veía solo como un cuerpo tentador y una voz cautivadora (el efecto de fumar como chacuaco desde muy jovencita: esa dicción perfecta con un toque rasposón e inimitable).


De hecho, fue hasta que pasaba de los cincuenta, en 1981, que volvió ante las cámaras, en The Fan, en la que encarnaba a una rutilante estrella teatral acosada por un fanático de buen aspecto pero enfermizas intenciones (el güero Michael Biehn, algunos años antes de Terminator). Gracias a su frescura tan singular, se negó a ser una old lady y adquirió pronto calidad de mostre sacré y actriz fetiche para algunos directores iconoclastas como Robert Altman (que en 1994 la llevó en Prèt-á-porter haciendo una versión precisamente de Mrs. Vreeland, con gracia infinita), Lars von Trier — que la colocó en Dogville como la avarienta y cruel Mamá Ginger, matriarca de ese pueblo infernal perdido en las montañas — y Jonathan Glazer, que le dio un gran papel como la astuta y empática madre de Nicole Kidman en la injustamente infravalorada (y hermosamente realizada) Reencarnación, cuando ya había llegado a los 80.


Residente por décadas en el famoso edificio Dakota de Manhattan (donde fue vecina de John Lennon y Yoko Ono, que le caían mal por jipis y pachecotes), Betty no tenía pelos en la lengua y vivió desprovista de falsa modestia o pudor. Así aireó toda su ropa sucia en dos autobiografías y se mantuvo hasta su deceso esta semana, a consecuencia de una embolia, como una de las muy escasas leyendas que le quedaban a Hollywood (ahora ya sólo queda Olivia de Havilland, a cuya muerte el Hollywood de la edad de oro estará oficialmente muerto), un lugar al que ella misma siempre llamó con menosprecio “ese poblacho idiota”.

Robin Williams. In Memoriam. Por Miguel Cane.

Robin y la sonrisa triste

Miguel Cane.


Seguramente habrá muchas notas estos días que hablen de Robin Williams. De su deslumbrante carisma o su manera casi innata de hacer reír a los demás, de su filmografía, que en años recientes había decaído casi totalmente en la autoparodia y la complacencia, en la película hecha con el único fin de ganar dinero — algo que también hacen desde hace años DeNiro, Pacino y Nicholson, sin que nadie realmente les lea la cartilla por lo mismo —. Esta no pretende ser una nota periodística, ni un recuento de sus personajes (aunque algo habrá de ello). Tampoco es mi intención aventarme una diatriba acerca de por qué los comediantes combaten la depresión por dentro, mientras sueltan la carcajada por fuera, y cómo este hombre finalmente perdió la batalla contra sus demonios personales.


Para los de mi generación — los que ya dejamos atrás los treinta — Williams siempre será Mork de Ork, el extraterrestre que exclamaba “¡Na Nu! ¡Na Nu!” y nos contagiaba con su excentricidad entrañable. Esa es la primera imagen indeleble que dejó en el mundo entero. Después de esa extravagancia insólita en la pantalla chica, tuvo su debut en cine encarnando a Garp, el personaje creado por John Irving, en la versión cinematográfica de El mundo según Garp — de George Roy Hill, 1982 —, donde al lado de Glenn Close (como su poco ortodoxa madre), John Lithgow (como un ex futbolista de la NFL convertido en dulce y sensible mujer trans) y Mary Beth Hurt (una de esas grandes actrices que injustamente han ido evaporándose en el olvido) presenta lo que sería su vena más brillante en el terreno histriónico: el hombre simpático, de humor estrafalario y cándida humanidad salpicada de patetismo; un doloroso y a un mismo tiempo, sonriente espejo de nosotros mismos.


La fama es algo inevitable cuando se tiene un talento tan crudo, tan eléctrico. Finalmente, acaba encontrándolo a uno y escapar de su abrazo, tanto cálido como maldito, es imposible. Así lo vimos hacer tantas cosas delirantes — darle su merecido a una odiosa Sally Field en Mrs. Doubtfire, para poder seguir cerca de sus hijos, recurriendo al travestismo, encarnar con una gracia insondable al genio de Aladdin —, si bien la sensación que queda, es que Williams todo lo que quería, más allá de la hiperlalia y la hiperquinesia, de los ademanes característicos, las múltiples voces y la (a veces insoportable) genialidad neurasténica — era que alguien le hiciera caso. El exhibicionismo en él no era meramente tal cosa, tenía un objetivo perentorio: ser querido por alguien y lo lograba casi siempre.


Por supuesto, es recordado por su variopinta filmografía, y en un caso de sutil ironía, casi todas las películas que se recitan ahora —Sociedad de los Poetas Muertos y Good Will Hunting, ambas indigestas en sus mensajes positivistas y de superación personal; Hook y Flubber, que le iluminaron la infancia a los que fueron chicos en los 90, pese a ser bastante malitas; la sensiblera Más allá de los sueños, la infame Patch Adams, tan sobrevalorada en su ramplonería abyecta, Despertares o la ya mencionada Papá por siempre— comprenden una parte rutilante, en una carrera tan ecléctica como su propio intérprete. A Robin Williams, personalmente, lo tengo presente entre mis afectos por otras menos populares entre la tropa: The Fisher King (lastrada con el estúpido título de Pescador de Ilusiones), magistral trabajo de Terry Gilliam, con esa fabulosa secuencia coreografiada en la Grand Central Station de Manhattan; Insomnia, de Christopher Nolan, filme menor — mas no por ello menos interesante —, en que encarnaba por primera vez a un amoral asesino en serie (y de paso, le daba una revolcada a Pacino); la perturbadora Jumanji, que de manera subversiva se vendió como película para niños, pero en realidad es una fábula siniestra sobre la infancia perdida y el caos; también Las aventuras del Barón Münchausen, la ácida y amarga ¿Quién mató a Smoochy? (dirigida por Danny DeVito) en la que se burla de la industria de la TV para niños a los que trata como imbéciles; su intrigante trabajo en Retrato de una obsesión (de Mark Romanek) y esto sin dejar de lado su aparición como el doctor Cozy Carlisle, psicoanalista de incógnito que trabaja en un supermercado y es pieza clave para ayudar a un detective privado (Kenneth Branagh) a resolver el misterio de una hermosa amnésica (Santa Emma Thompson) en la neo-hitchcokiana Volver a morir.


En años recientes, la imagen pública de Williams era de alguien medio insoportable por intenso y sus últimos filmes fueron — con la excepción de World’s Greatest Dad, otra comedia cruel — innegables churros. Pero reducirlo a sólo eso es algo simplista. Era alguien atormentado, sí, pero no renunció a su humor pese al precio de la depresión. Se lleva acaso, la última carcajada en el humor negro (que era el que más le gustaba); lástima de tanto esfuerzo, Gwyneth Paltrow. La interpretación definitiva y más convincente de Sylvia Plath es la que hizo Robin Williams al irse de este mundo.

14 mar 2013

La Voz Humana, obra de Jean Cocteau, en el Teatro Orientación

El Teatro Orientación del Centro Cultural del Bosque presenta la puesta en escena La voz humana del dramaturgo francés Jean Cocteau (1889-1963), bajo la dirección de Antonio Castro.

Temporada del 14 de marzo al 28 de abril, los jueves y viernes a las 20:00 horas, sábados 19:00 y 20:30 horas y domingos 18:00 horas. Suspende funciones del 28 al 31 de marzo.



La voz humana es una obra de un solo acto, en la que Cocteau analiza las acciones mediadas por la comunicación y los vacíos creados entre los seres humanos, a través de una mujer que se enfrenta con el fin de un viejo romance. Ella vive con el desamor mientras desahoga su agonía en el teléfono, se debate entre la vida y el abandono. ¿Qué hacer?, ¿Hacia dónde continuar?, ¿Cómo re-inventarse? Son preguntas que se hace a sí misma.

En esta puesta en escena la atmósfera íntima es muy importante; al respecto, el director Antonio Castro opina: “Es una obra de teatro intimista, Jean Cocteau retrata la psicología de una mujer. Toda la acción ocurre en una habitación, que al mismo tiempo es el espacio interior del personaje. El tema es ¿cómo enfrentar el desamor? Nuestro personaje atraviesa por una paleta muy amplia de emociones, lucha por reinventarse a sí misma. Tal vez ese sea el mayor reto de un ser humano cuando enfrenta una separación amorosa.

“La aportación de Karina Gidi a la puesta en escena ha sido fundamental. Muchas de mis ideas se han modelado a través de nuestras discusiones. El teatro es un arte colectivo. No es la expresión de una visión unilateral, sino la muestra de muchas visiones, que en ocasiones pueden resultar hasta contradictorias”, acota el director sobre el trabajo en conjunto con la actriz.

Antonio Castro comenta también sobre la adaptación del texto a nuestra época: “En 1930 la participación de las mujeres en la vida social y política estaba muy lejos de ser lo que es hoy. Jean Cocteau creó un personaje que acusa a muchas marginaciones, sometido a una soledad casi patológica, a la manera de personajes como Heda Gabler o Ana Karenina. Al discutir la obra con Karina Gidi, reelaboramos el personaje de Cocteau, para convertirlo en una mujer de nuestro siglo, que incide en una sociedad de manera dinámica, pero eso no la libra de tener emociones.”

Jean Cocteau es uno de los artistas más multidisciplinarios del siglo XX. Fue director de cine, poeta, novelista, pintor, dramaturgo, escenógrafo y actor. Comenzó a escribir a los diez años y vio su primera publicación a los 16. Colaboró con el Ballet Ruso y participó en varios movimientos artísticos como miembro activo, aunque siempre fue un poeta de corazón.

Antonio Castro estudió la licenciatura en teatro en Hamilton College, Nueva York, y se tituló con mención honorífica. Ha dirigido los montajes Auto-acusación de Peter Handke; El caso de Caligari yel ostión chino de Hugo Hiriart; El matrimonio de Witold Gombrowicz; 1822 el año que fuimos imperio de Flavio González Mello; Las obras completas de William Shakespeare (abreviadas) de Adam Long; Yamaha 300 de Cutberto López, El capote de Nicolai Gogol y La hija de Rappaccinni de Octavio Paz, entre otras. Su trabajo ha sido presentado en numerosos festivales nacionales e internacionales con diversas menciones y distinciones. Es colaborador de la revista Letras Libres.

La Voz humana cuenta con la actuación de Karina Gidi, el diseño de escenografía, iluminación y vestuario de Ingrid SAC, diseño de sonido de Miguel Hernández y producción ejecutiva de Claudio Sodi y María Inés Olmedo.

Karina Gidi
Esta extraordinaria actriz ha participado en más de 20 obras entre las que destacan “Incendios” (Mejor Actriz, ACPT), “Instrucciones para volar”, “Festen”, “La Casa Suspendidai”, “Don Juan”, “Rock ‘n’ Roll” y “Neurastenia”. Con la película “Demasiado Amor” de Ernesto Rimoch, obtuvo el Mayahuel a la Mejor Actuación Femenina en el Festival de Cine de Guadalajara 2001. En el 2010 protagonizó “Abel” de Diego Luna, por su trabajo en dicha película fue nominada al Ariel por segunda vez.



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17 feb 2013

Borderline

La obra Borderline, basada en la exitosa novela autobiográfica de Marie-Sissi Labrèche, la escritora quebequense más destacada de su generación, se presenta en el Teatro La Capilla de Coyoacán.

*** Borderline aborda el tema del Trastorno Límite de Personalidad que afecta a 3 de cada 100 jóvenes en nuestro país.

*** Bajo la dirección de Andrea Salmerón y con las actuaciones de María de la Luz Cendejas, Mónica Bejarano y Damián Cordero, Borderline ofrece funciones los domingos a las 18:00 hrs. Del 10 de febrero al 28 de abril.

*** Borderline es una obra 100% independiente y es un experimento de teatro sustentable y fácilmente transportable a espacios teatrales y no teatrales.



LA OBRA
Borderline transita por la mente de una joven que padece Trastorno de Personalidad Límite. Su estructura dramática no es cronológica; nos muestra cómo nada es antes o después en la mente de un Borderline, sino que todo es acumulativo y simultáneo.

La novela Borderline ha sido alabada por la crítica internacional por la crudeza de la confesión implícita. Aborda con gran honestidad la intensidad y la desesperación de Sissi; una mujer que lucha todo el tiempo por escapar a la locura.

A Sissi siempre le dijo su abuela, la odiahombres, que estaba destinada a ser una loca igual que su madre; a lo largo de su infancia Sissi busca desesperadamente un asidero que le proporcione estructura y orden a su mundo de limites deslavados.



Borderline narra la forma en que una niña desarrolló un Trastorno de Personalidad grave y su lucha por entenderse a sí misma. Un entorno repleto de calamidades que la dejó vacía. Con una madre esquizofrénica y una abuela lleno de odio, Sissi crece queriendo salir de ese mundo, pero sobre su cabeza pesa la locura en sus genes; cuando su abuela muere, Sissi pierde las esperanzas; sin embargo, también podría ser el momento para romper el círculo de la locura.

Un ejercicio de trabajo personal y de oscuro sentido del humor que nos muestra como nadie estaá destinado a ser “solamente un loco”. Una apuesta por la vida de una mujer que creía no tener alternativas.
Una obra que mueve fibras y que nos refleja a todos en mayor o menor medida.

Este montaje es, además, un experimento de teatro sustentable asumido por todos los participantes; dispuestos a correr el riesgo. Un equipo pequeño laborando con mucha dedicación y entrega; gran parte de la producción es reciclada y el acento está en el trabajo actoral. Es un espectáculo muy fácilmente transportable que puede presentarse ttambién en espacios no teatrales.



EL TLP
Borderline (TLP) es un trastorno de personalidad que afecta a cerca de 20 millones de personas y que no tratado médicamente, genera en el paciente un continuo vértigo emocional y estados anímicos totalmente inestables. Tanto los cambios de ánimo como la mayoría del estrés que sufren producen una disforia terriblemente progresiva, además de relaciones personales caóticas y pensamiento extremadamente polarizado.

El paciente no produce serotonina, un neurotransmisor que controla la ira, la agresión, la temperatura corporal, el humor, el sueño, el vómito, la sexualidad y el apetito. Los Borderline buscan desesperadamente un alivio, generalmente endorfina con conductas autodestructivas como comer sin control, gastar desaforadamente, comportamiento sexual aberrante, abuso de sustancias estupefacientes.

Un Borderline agudo es extremadamente disfórico y puede cortarse la piel sin sentir dolor físico para aliviarse.

A pesar de los esfuerzos por caracterizar y definir al grupo de pacientes Borderline, la variabilidad y las oscilaciones dificultan la tarea diagnóstica

Los Borderline necesitan comprender su enfermedad y ser tratados correctamente. Para eso, es importante que las personas que las rodean estén alertas. El Trastorno Límite de Personalidad está muy subdiagnosticado por falta de información.

Son borderline entre el 1 y el 3% de los adultos, personas que han sufrido maltrato, abuso y negligencia durante la niñez. Viven en el terror de ser abandonados y luchando por evitarlo. Siempre en los extremos del amor o el odio, se comportan en consecuencia, reaccionando con enorme intensidad ante situaciones que para otros serían indiferentes. Pasan, en el curso del día, de sentirse el centro del mundo a sentirse insignificantes, o de la desesperación al aburrimiento, o de la indignación a la culpa. No conocen el punto medio. Ante el abandono real o imaginado se hacen daño, enloquecen, alucinan, se pierden de sí mismos. Con ayuda profesional, aprenden casi siempre a vivir ya no en las nubes o en el abismo, sino sobre la tierra.

Dra. Elena Fernández del Valle
Asesora del proyecto

LA AUTORA
Marie-Sissi Labréche, es una de las autoras quebequenses más destacadas de su generación; ha padecido TLP toda su vida y después de varios intentos de suicidio fue diagnosticada y tratada; decidió escribir Borderline, que después se convirtió en una trilogía de novelas autobiográficas que exponen cómo un comportamiento tan limítrofe es una personalidad enferma que puede ser tratada sin motivo de vergüenza.

Marie-Sissi estudió la carrera de periodismo en la UQAM (Universidad de Quebec en Montreal) además de concluir, con mención honorífica, la maestría en Creación Literaria por la misma institución. Ha sido colaboradora de las revistas Filles d’Aujourd’hui, Clin d’oeil y Lou. Ha escrito las novelas Boderline, La bréche, La lune dans un HLM y recientemente Amour et autres violences, ademas de relizar el guión cinematografico Montréal et moi y la serie de televisión Psy malgré moi. Su primera novela, Borderline ha sido fuertemente alabada por la crítica y traducida al alemán, al griego, al ruso y al neozelandez para más tarde ser llevada al cine con el mismo nombre por Max Films bajo la direccción de Lyne Charlebois.

Fue merecedora a los premios Des Grands Prix de la Société Radio-Canadá y Des Nouvelles Fraîches douze por ¡Dibújame una oveja! (Capítulo cuarto de Borderline) y por el estreno de J’ai dix doigts, respectivamente.

LA DIRECTORA
Andrea Salmerón Sanginés estudió actuación en el INBA; ha sido actriz, asistente de dirección en teatro y cine, pero sobre todo, se ha destacado como productora teatral, actividad en la que cayó más bien por casualidad. Después de varios años de producir, decidió volver a intentar lo que realmente le apasiona: la Dirección escénica, que había probado hace diez años con la obra de su autoría Cuando los trenes…

CREDITOS
Reparto:

Abuela
María de la Luz Cendejas

Sissi
Mónica Bejarano

Todos los hombres de la tierra
Damián Cordero

Voz de la madre
Ericka Ramírez

Voz de Céline
Azucena Galicia

Traducción
Mónica Bejarano

Dramaturgia
Andrea Salmerón y Mónica Bejarano

Escenografía
Ricardo García Luna

Iluminación
Fernando Flores Trejo

Música original
Mauricio García de la Torre

Asistencia de dirección
Ericka Ramírez

Asistencia de producción
Azucena Galicia

Asesoría
Doctora Elena Fernández Del Valle

Dirección
Andrea Salmerón Sanginés

Borderline se presenta los domingos del 10 de febrero al 28 de abril a las 18:00 hrs. En el Teatro La Capilla. Madrid 13, Col. Del Carmen Coyoacán. Casi esquina con Centenario. Los boletos cuestan $120.00 y $80.00 para estudiantes, maestros e INAPAM.

Duración: 95 minutos.

Para público a partir de 18 años o adolescentes acompañados de sus padres.

Contacto borderline.mx.laobra@gmail.com

@borderlineteatr

bordelinelaobra.wordpress.com






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13 may 2012

Verano 2012: ¿quién ganará la batalla?

Con el impactante triunfo en la taquilla mundial de Los Vengadores, el juego ha cambiado y la temporada de verano tendrá ganadores... y perdedores.

¿Podrá alguien igualar ese éxito?






Miguel Cane.

Era más que previsible, pero con todo resulta una noticia impactante para el mundo del cine: Los Vengadores —producción de Marvel Studios (que es filial de la casa Disney), dirigida por el favorito de los fans, Joss Whedon (creador de la popular Buffy cazavampiros y también ocasional guionista de cómics para Marvel), protagonizada por Robert Downey Jr., Mark Ruffalo, Chris Evans, Samuel L. Jackson y Scarlett Johansson, que reúne en una extravaganza de efectos 3D a los superhéroes de las películas de Marvel de los últimos años— en sus primeros tres días de exhibición en Estados Unidos (tras dos semanas de preestrenos en Europa y Asia) logró recaudar una cifra sin precedentes: 200.3 millones de dólares, y de esta manera rompió con todos los récords de taquilla para una película en su primer fin de semana.




Ante esta impresionante noticia, especialistas de la industria han analizado las cinco posibles razones que convirtieron a Los Vengadores en un fenómeno de taquilla que será muy difícil de emular.

Planeación. Los ejecutivos de Marvel/Disney aseguraron que el éxito del filme se debe a una cuidadosa planificación que inició hace seis años, cuando se dio la unión de ambas compañías. Los cameos del personaje de Samuel L. Jackson, Nick Fury, en las películas de Iron Man, Thor, Capitán América y El increíble Hulk fueron el sendero para llegar a una película en conjunto, con una historia que logró ser relevante para todo el público y no únicamente para fanáticos de Marvel o amantes de las películas de acción, un detalle que Whedon —que conoce bien los pros y los contras de un trabajo de culto, y que puede llegar a ser limitante— buscó establecer. Quería llegar al mainstream, y lo logró con creces.

No descuidar a las mujeres. Aunque habitualmente las películas de este tipo van dirigidas a un público principalmente masculino, Los Vengadores logró atraer la mayor cantidad de público femenino, que representó un 40 por ciento de los espectadores durante la semana de estreno. ¿Quién no quiere ver a los súpersexys Downey Jr., Ruffalo y Evans en la misma película? Pero para el público masculino también hubo atractivo visual: Scarlett Johansson en un traje de spandex y Gwyneth Paltrow en hot pants. Nada mal...

Ambiente familiar. Finalmente, y pese a toda la violencia implicada, es una película de Disney, y el target demográfico al que está dirigida la película incluye prácticamente a todo el mundo a partir de los 13 años. Las familias llenaron las funciones durante el día, los adolescentes y jóvenes adultos en la tarde y las parejas en la noche. ¡Negocio redondo!

El retorno del 3D. Tras una saturación de este formato el año pasado, sufrió un gran declive; incluso la película más taquillera del 2011, Harry Potter y las reliquias de la muerte parte II, tuvo más espectadores en formato 2D. Sin embargo, Los Vengadores lograron despertar el furor nuevamente, y la mitad de los espectadores optaron por ver el filme con lentes de tercera dimensión.

¿Resucita el cine?: Antes de que Los Vengadores se convirtiera en un éxito, ya Los juegos del hambre había recaudado más de 380 millones de dólares en un mes de exhibición, y antes de la popular saga juvenil cintas como Protegiendo al enemigo, The Vow y Comando especial también habían sido triunfadoras. En general, en el 2012 la asistencia al cine ha aumentado en un 20 por ciento con respecto al año pasado.

Esto no hace sino demostrar el tirón de determinados productos para la gran mayoría de los espectadores y, sobre todo, el filón de las adaptaciones de cómic, que por ahora no parecen adolecer de cansancio o previsibilidad. Sin duda, gracias a los detalles arriba ennumerados y a la falta de un estreno similar en las próximas semanas hasta que se estrenen Hombres de Negro 3, The Amazing Spider-Man y la tercera entrega del Batman de Christopher Nolan, es de esperar que se mantenga entre las más vistas durante varias semanas, confirmando un fenómeno mundial que difícilmente será emulado, incluso por otros superhéroes. Precisamente, el estreno de Los Vengadores ha afectado, y de qué manera, a Los juegos del hambre, que ha descendido un 44 por ciento.

¿Qué pueden esperar los próximos estrenos? Probablemente la víctima más directa en ser arrollada por el imparable “carro completo” de Marvel/Disney sea la película de Tim Burton Sombras tenebrosas (Dark Shadows), que es su octava colaboración con Johnny Depp y Helena Bonham-Carter, basada —como es la costumbre de algunas de las grandes event movies de Hollywood desde hace algunos años— en un programa de televisión de los años sesenta; en este caso, la telenovela de culto que contaba historias de amor, celos y desengaño, en un marco gótico con vampiros, hombres lobo, cucos, brujas, fantasmas y otros seres imaginarios (misma que, en mayor o menor medida fue virtualmente calcada por Stephenie Meyer para crear su muy popular saga Crepúsculo).




La película, que cambia drásticamente de tono y dirección, y pasa del melodrama siniestro a convertirse en una comedia vulgar y subida de tono (gracias al horrendo guión de Seth Grahame-Smith), ha sido prácticamente vapuleada por la crítica, que la ha denunciado como una película no necesariamente mala, sino mediocre (¿recuerdan Las mujeres perfectas, de 2004, de Frank Oz, que también era un remake?), que es lo peor que le puede pasar a una película, y más aún con un buen elenco y tantos recursos (Michelle Pfeiffer está estupenda y se gastaron 125 millones de dólares en producirla). El pronóstico de taquilla no es muy halagüeño: originalmente era de 40 millones en el primer fin de semana, pero los expertos, dado el abrumador golpe de Marvel —que superó las expectativas por más del doble—, han recapitulado y ahora proyectan una recaudación inicial de 30 millones.

Cualquier cifra por debajo será signo de fracaso para la Warner Bros., que seguramente se recuperará con el estreno de Batman. Sin embargo, este golpe podría ser muy duro para Burton y Depp, sobre todo porque Alicia en el país de las maravillas (2010), si bien fue destrozada por la crítica (al igual que ésta, ha sido pasada al paredón), obtuvo una taquilla global de un billón de dólares... si bien ahora parece condenada al olvido.

Los que están arriesgándose —y que pueden darse ese lujo después del éxito masivo de Cars 2— son los de Pixar, que con Brave incursionan por primera vez en un género fantástico con una princesa (sello de la casa Disney), aunque en este caso es una princesa más al estilo Juego de tronos. Se augura un triunfo para la casa de animación, con una taquilla total estimada de unos 300 millones y con el prestigio de la casa intacto.

En julio, Spider-Man (Sony Pictures) y Batman (Warner) se verán las caras en un vertiginoso duelo de taquilla; pero no importa quién de los dos gane... es muy difícil que puedan, de primer golpe, emular a Los Vengadores, cuyos 200 millones han venido a cambiar el juego de Hollywood de manera irreversible.


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18 abr 2012

Un fenómeno llamado Juego de tronos

La teleserie basada en la exitosa "Canción de hielo y fuego", saga novelística medieval escrita por George R. R. Martin, inició su segunda temporada con ánimo de conquistar al mundo.

Miguel Cane.


Decían que no era posible lograrlo, que era una misión descabellada. Sin embargo, llevar a la pantalla chica la saga Canción de hielo y fuego, de George R. R. Martin —que inició su publicación en 1996 con la aparición de Juego de tronos, de donde toma su nombre la teleserie—, ha resultado uno de los fenómenos mediáticos más impactantes y sorprendentes de los últimos años. Hasta la fecha son cinco novelas, con dos más planeadas para aparecer en el transcurso de la década, si es que el autor lo consigue, pues la más reciente, Danza de dragones, tardó más de seis años en completarse. La versión televisiva ha superado las expectativas de la crítica e incluso las del mismo Martin, para convertirse en una de las teleseries por cable más exitosas de la historia, al punto que HBO decidió lanzar la segunda temporada de la serie simultáneamente en más de 40 países.




Las siete Casas Reales de Westeros están, en esta nueva temporada, enfrentadas en una guerra de poder y estrategia para decidir el destino de sus provincias. Para esta segunda temporada, también de 10 episodios, se adapta el material de Choque de reyes, segundo libro de la saga de Martin, en la que los elementos de magia y fantasía se hacen más aparentes, alternándose con las intrigas palaciegas y el drama, lo cual hace de Juego de tronos una extraña pero efectiva mezcla del culebrón estilo Falcon Crest, con elementos de fantasía medieval.


Desde su estreno en 2011 y hasta ahora, la serie ha ganado un Globo de Oro a mejor actor de reparto para Peter Dinklage, que interpreta al hábil y conspicuo Tyrion Lannister, así como dos Premios Emmy (actor de reparto —para Dinklage, también— y mejor secuencia de créditos), tres Scream Awards (por serie de televisión, actriz revelación —Emilia Clarke— y de nuevo Dinklage como actor de reparto ), un TCA Award, un Screen Actors Guild Award y el galardón a la Mejor Serie de televisión en el Festival de Cine Fantástico de Sitges.

¿EN QUÉ NOS QUEDAMOS?
Tras la muerte del rey Robert Baratheon y de su leal amigo Eddard Stark, los crueles y ambiciosos miembros de la casa Lannister dominan la capital de Desembarco del Rey, con el joven y déspota rey pelele Joffrey, pero la llegada a la ciudad de su tío Tyrion, El Gnomo, para ejercer como Mano del Rey, hará que el juego de codicias y odios parezca no tener fin. Fuera de la capital, continúa la encarnizada guerra entre los Stark, encabezados por Robb Stark (señor de Winterfell y rey en el Norte) y los Lannister, liderados por Tywin Lannister (señor de Casterly Rock) y padre de Jaime y Cersei, hermanos gemelos y amantes. Jaime, en tanto, es prisionero de Catelyn Stark, la matriarca viuda de Winterfell, que apoya a su primogénito y busca recuperar a sus hijas, Sansa y Arya, la menor desaparecida tras la muerte de su padre y la mayor comprometida a casarse con el hijo de la desalmada Cersei, respectivamente.

Por otra parte, más allá del mar Angosto, la princesa desterrada Daenerys Targaryen, renacida de las cenizas y con la fuerza de sus tres dragones, tendrá que labrarse su propio futuro y deberá aprender por sí misma quiénes son sus amigos y quiénes sus enemigo, en su búsqueda por recuperar el reino perdido.

Están, además, los hermanos del difunto rey Robert Baratheon, el adusto Stannis y el bisexual Renly, y los habitantes de las Islas del Hierro que también tienen cosas que decir en este juego, porque todos quieren sentarse en el Trono de Hierro, y no les importa lo alto que sea el precio a pagar. Aunque todos parezcan olvidarlo, más allá del Muro que protege al norte, aún se ciernen amenazas más peligrosas que cualquier espada... y ya viene el invierno...

QUIENES LO HACEN POSIBLE
“De todos aquellos que trabajan en la tradición de la fantasía épica, Martin es, de lejos, el mejor”, dice la revista Time. La saga, compuesta por siete libros (contando los dos que están por escribirse), ha desatado un auténtico furor, alentado además por la teleserie. David Benioff y Daniel B. Weiss lo vieron así desde el principio. El primero sólo había leído la mitad del primer libro cuando llamó a su amigo Weiss y le dijo: “Creo que es lo mejor que he leído en toda mi vida”. David se sintió cautivado por la riqueza de su historia, por los inesperados giros argumentales y por la gran cantidad de personajes y puntos de vista. No se trata de un mundo fantástico solamente: la trama, dirigida a un público adulto, se inspira en acontecimientos históricos como la Guerra de las Rosas y las Cruzadas, pero posee elementos mágicos, muy ligeros, que la alejan de obras como El señor de los anillos.

“Es incluso más compleja que la saga de Tolkien, porque sus personajes son más humanos”, dice la actriz Michelle Fairley (Catelyn Stark), con larga trayectoria en teatro, quien señala incluso la influencia de Shakespeare en la naturaleza de los personajes. “Están llenos de humanidad: nadie es completamente bueno ni malvado, cada uno tiene sus motivaciones. Es por ello más fácil identificarse con ellos como lector o como intérprete”. Por su parte, Weiss cree que ésta es la clave por la que gusta a todo tipo de público, desde adolescentes hasta intelectuales. “Que la historia transcurra en un lugar ficticio es una ventaja. Cualquier persona de cualquier país se puede identificar con los personajes”.

“Nunca se ha hecho nada como esto”, afirma a su vez Emilia Clarke, que encarna a Daenerys. “Es una fantasía tan real, con personajes tan increíblemente complejos... Nunca pensé que podría llegar a hacer algo como esto”. Kit Harington, que interpreta a Jon Snow, ostensiblemente el hijo bastardo del difunto Eddard Stark y uno de los personajes clave de la serie, apunta: “La segunda temporada es mi preferida: todo se complica, empiezan los desafíos. Mi personaje se enfrentará a un mundo desconocido. También se hacen más presentes los elementos mágicos. Todo se vuelve más oscuro, sangriento y aterrador. El público no podrá dejar de hablar de ella”.

Y eso mismo es lo que está sucediendo con el estreno simultáneo del primero de abril, que ha sido algo sin precedentes.

Los datos que corroboran su éxito
—La saga ha vendido, en más de 17 ediciones alrededor del mundo, un total de 10 millones de ejemplares.

—Su autor, George R. R. Martin, fue elegido “uno de los hombres más influyentes de 2011” por la revista Time.

—Martin ha ganado los principales premios de literatura fantástica: Hugo, Nébula, Locus e Ignotus. La serie fue nominada a 13 Emmys (de los que ganó dos) y obtuvo un Globo de Oro.

—Respecto a su audiencia televisiva, la serie ha sido emitida en más de 60 países. El primer episodio fue visto por 11 millones de personas en Estados Unidos (insólito para un canal de paga), y se convirtió en la segunda serie más vista por cable. En 2011 fue una de las series más pirateadas en ese país, según un análisis de descargas.

—El mundo de Juego de tronos alimenta también un amplio surtido de productos: colgantes, juego de cartas, juego de rol, separadores, fundas de móviles... y el videojuego para la PS3 aparecerá en mayo.

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26 mar 2012

El insólito regreso de "Mad Men"

Miguel Cane


En el año y medio que Mad Men ha estado ausente de la pantalla, han surgido otras series que buscaron rivalizar con su popularidad, como The Walking Dead y American Horror Story —ambos, culebrones de tinte sobrenatural—, el thriller político Homeland y el célebre drama de época Downton Abbey, que han tenido un gran éxito, aunque los fans de la serie creada por Matt Weiner son leales y han esperado el retorno para la quinta temporada, ambientada en 1966, que se estrenó este fin de semana en Estados Unidos.




“La gente es fiel al programa”, dijo Weiner satisfecho, y reconoció que el plan de posponer más de un año el reestreno de la serie no le agradó en un primer momento, y aunque aseguró que nada tuvo que ver con la renegociación de su contrato con la cadena, es sabido que se convirtió en el productor de televisión mejor pagado del mundo. Sin embargo, Weiner —que se hizo del oficio durante las últimas tres temporadas de la casi legendaria serie Los Soprano— ha sabido crear un producto de primera, que mezcla elementos casi cliché de telenovela —matrimonio y adulterio, deseo sexual, el enfrentamiento con la adversidad, la lucha aspiracional por la superación— y los ha sabido mezclar con un agudo comentario social.

Además, la serie, protagonizada por un elenco sólido de actores que eran originalmente casi desconocidos, ha resultado ser un semillero de estrellas, lo que ha convertido a Jon Hamm, quien interpreta al enigmático Don Draper, en uno de los actores más solicitados —ecos de cuando George Clooney saltó a la fama con ER—, mientras que la despampanante Christina Hendricks, que encarna a Joan Harris, no sólo puso de moda a las mujeres curvilíneas sino que también se convirtió rapidamente en un auténtico símbolo sexual.

¿Afecta que la serie haya estado ausente más de una temporada de la televisión? Eso se decidirá en las semanas venideras, cuando la cadena AMC —que ha negociado con Weiner dos temporadas más; la séptima, contemplada para 2014, posiblemente sea la última— la transmita en Estados Unidos y las repetidoras de cable comiencen a retransmitirla alrededor del mundo. Lo único cierto es que ha creado un auténtico culto y seguirá dando mucho de qué hablar los lunes por la mañana.

Pero ¿qué fue de los personajes principales de Sterling Cooper Draper & Pryce? Este es un resumen puntual de los más importantes.


Don Draper (Jon Hamm)
Socio de la agencia, director creativo y el clásico antihéroe favorito de muchos. Mujeriego, alcohólico, misterioso, cruel, fascinante y genial. Al final de la temporada cuatro, después de que se vio en peligro de perder su negocio y de que su secreto —que implica el delito de suplantación y deserción— se viera expuesto, rompió por teléfono su relación con la psicóloga Faye Miller (Cara Buono), quien lo había ayudado en su momento de apuro. Además ella sabía su secreto: que se había enredado con su secretaria Megan (Jessica Paré), a quien propuso matrimonio deslumbrado por su habilidad para atender a sus hijos, sin sospechar que esto pudiera ser una actuación y que en realidad Megan desea algo más que una familia instantánea. Por otra parte, su relación con su ex esposa, Betty, es tirante y hostil, aunque al final parecen hacer una tregua. En la nueva temporada Don cumple 40 años y tendrá una crisis de mediana edad, recrudecida por el hecho de estar casado con una mujer más joven.


Peggy Olson (Elisabeth Moss)
Originalmente esta jovencita católica era la secretaria de Don, pero desde entonces ha pasado por muchos cambios: su inteligencia la ha hecho llegar a ser copywriter de la agencia, con personal y campañas a su cargo, algo poco usual para la época. Como persona se ha visto obligada a madurar de manera drástica —un embarazo no deseado (hasta el punto de negarlo psicológicamente) que terminó en adopción, y desencantos emocionales— y se ha convertido en una mujer fuerte y capaz en un mundo aún bastante sexista. En la nueva temporada tendrá que encarar a Megan, la flamante nueva esposa de Don, quien será colocada como su igual en la agencia y se tornará su rival a nivel profesional.

Pete Campbell (Vincent Kartheiser)
Al principio de la serie, vimos a Pete, un aristócrata neoyorquino con mucha ambición pero escaso carisma, llegar a extremos como el chantaje para lograr sus objetivos; el matrimonio con la formidable Trudy Vogel —la espléndida comediante Alison Brie—, que funge como única brújula moral en su mundo decadente, así como una paternidad reciente —aunque no se trata de su primer hijo: el bebé que Peggy tuvo y dio en adopción era suyo, aunque no lo supo por varios años— lo han cambiado para bien, dándole un mayor sentido de responsabilidad y ética, si bien no deja de ser una persona que codicia el poder. En la nueva temporada, Pete asume mayor prominencia en la agencia, de la que también es socio, y con Trudy solidifica su vida familiar, aun si sus inseguridades siguen causándole algunos problemas.

Joan Holloway Harris (Christina Hendricks)
Bella y sensual gerente operativa de la compañía: fue amante de Roger Sterling y está casada con un médico, Greg Harris (Sam Page), quien la violó. No ha permitido que ningún obstáculo se interponga entre ella y su realización personal, si bien “no toma su satisfacción del trabajo”. La nueva temporada la encuentra como madre, ya que recién dio a luz a un bebé que es hijo de Roger y fue concebido durante una aventura de una noche, mientras que su esposo es enviado a Vietnam.

Roger Sterling (John Slattery)
El socarrón socio de Don, original heredero de la firma, no supo hacer frente a la responsabilidad y esto resultó en que perdieran a su principal cliente, Lucky Strike, lo que casi provocó la ruina de su empresa. El cambio drástico de los tiempos, en la nueva temporada, lo hará sentirse al borde de la obsolescencia, a lo que reaccionará de mala manera.

Betty Draper (January Jones)
De ama de casa modelo a monstruo: su camino tal vez ha sido el más espinoso. El matrimonio con Don la lisió emocionalmente —si bien ya tenía problemas en ese aspecto— lo que se refleja en su relación con sus hijos, en especial con la berrinchuda y voluntariosa Sally (Kiernan Shipka) y su floreciente complejo de Electra, y en su nuevo matrimonio con el maduro Henry Francis. En esta temporada Betty aparecerá menos, pero su personaje, asegura la actriz, tendrá una importancia clave en los hechos que sucedan este año en la serie.



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18 ene 2012

Biopics: la apuesta segura

Todo actor que quiera un Oscar, sabe que la mejor manera de lograrlo es realizar una biopic. Aquí, un recuento de algunas de las más exitosas y oscarizadas en memoria reciente.

Miguel Cane



Usted lo sabe, si es un actor de Hollywood y quiere ganar un Oscar, lo que tiene que hacer es una pelicula en la que encarne a un personaje famoso de la vida real – hay puntos extra si es alguien con impedimentos o si es un músico/a – que tenga un episodio dramático en su vida: adicción a los estupefacientes, violencia doméstica, poliamor, etcétera. No falla. A la Academia el sentido común le sale disparado por la ventana y cuando el retrato es lo suficientemente realista, la estatuilla ya está prácticamente en las manos del intérprete. ¿No lo cree? Vea los casos de actores/actrices más bien limitaditos como Jamie Foxx o Marion Cotillard, se hicieron de prestigio (y en el caso de la Cotillard, que solo es capaz de interpretar bellísimas variaciones de sí misma, por lo que muchos dicen que su Piaf es un logro, de fama internacional) y celebridad. Este año, Meryl Streep podría obtener su tercer Oscar por su interpretación como la polémica y poco querida ex primera ministra de Reino Unido, Margaret Thatcher en La dama de hierro. Y aunque sería poco halagador que ganase por hacer de un personaje tan nefando, es una gran posibilidad. Y aqui recordamos algunas actuaciones en biopics que fueron premiadas...

Toro Salvaje
(1980)
Legendaria cinta de Martin Scorsese en la que Robert DeNiro literalmente se convierte en el boxeador Jake LaMotta, describiendo su llegada a la cima y su estrepitosa caída. Realizada en blanco y negro y con una urgencia casi documental, esta película es uno de los trabajos más formidables del cineasta neoyorquino, si bien no logró el Oscar a la mejor película – ese privilegio fue para Gente como uno, debut de Robert Redford – se llevó un Oscar para Bobby, (el segundo) y se ganó un lugar como una de las mejores biopics de la historia.



La hija del minero
(1980)
Sissy Spacek no ganó un Oscar por su formidable creación como Carrie White, la adolescente atormentada que se desquita de un pueblo entero en la cinta de Brian DePalma sobre la novela de Stephen King. Sin embargo, Michael Apted le valió una estatuilla al convertirla, literalmente, en la célebre Loretta Lynn, diva del country cuya vida fue un drama. No solo cantó sus propias versiones de las canciones, sino que lució fabulosas pelucas que se merecían tanto el premio como ella.



Ed Wood
(1994)
¿Se acuerdan cuando Tim Burton hacía buenas películas con Johnny Depp? ¿Sí? Esta probablemente es la mejor, anterior a la época en que se volvieron esclavos de Mr. Dollar y de sus hordas de fans (así en plural). Aquí Burton rinde homenaje a Edward Davis Wood Jr., considerado el peor cineasta del mundo, objeto de culto, travesti perdido, iconoclasta pendenciero, rockero, insurgente moderno, complaciente, poeta y alucinado (entre otras cosas) Martin Landau brilla haciéndola de Bela Lugosi ganándose un Oscar por su brillante trabajo. De todas las biopics hechas antes de que fueran un cínico requisito para ganar estatuilla, esta es una de las más notables y emotivamente ricas. Lástima que Burton & Depp ya no sepan hacer cosas así.



Capote
(2005)
Hubiera sido muy fácil hacer un estereotipo de una película acerca de Truman Capote – vamos, el propio Capote sabía que era un estereotipo andante – y Philip Seymour Hoffman lo sabía, así que se lo tomó muy en serio, para transforamarse en el autor de Desayuno en Tiffany's justo cuando escribía su obra maestra: A sangre fría. El trabajo de Seymour Hoffman es logradisimo (y los trucos de cámara le ayudan, mide 1.80 donde Capote era veinticinco centímetros más bajo) hasta en la voz. Este Oscar estaba cantado, aunque muchos opinan que el Capote de Toby Jones en Infamous es incluso mejor.



Ray
(2004)
Jamie Foxx era la opción menos ortodoxa para encarnar a Ray Charles en la biopic acerca del prodigio invidente del piano. Foxx solo había hecho comedia y rapeado, pero Taylor Hackford creyó en él y le sacó la única interpretación realmente buena que ha tenido en su carrera (ni Michael Mann ha podido hacerlo actuar), con matices y sentimiento (aparte de hacerlo tocar el piano a ciegas). Después del Oscar Foxx se volvió perezoso y no ha vuelto a hacer nada interesante.



Mi nombre es Harvey Milk
(2008)
Sean Penn – que siempre es tan intenso – obtuvo su segundo Oscar por su relajada, matizada y hasta entrañable encarnación de Harvey Milk, el activista gay que obtuvo un puesto de elección popular en San Francisco y fue asesinado en su oficina, en un caso que fue un escándalo y un momento clave en los derechos igualitarios. Dirigida por Gus Van Sant, que había andado deambulando por los cañones del cinema independiente, la cinta es preciosa... excepto por un detalle. La atroz aparición de Diego Luna como la pareja de Milk. Una cosa es hacer de una loca estridente (presuntamente así era el personaje) y otra, es hacer de una loca estridente muy fingida para que la gente no se olvide de que no eres gay y Diego hace un ridículo insufrible.



La Reina
(2006)
El triunfo en los Oscares de Helen Mirren por su preciosista retrato de Isabel II en este filme de Stephen Frears, que especula acerca de la vida de la soberana en los días inmediatamente posteriores a la repentina y engorrosa muerte de su ex nuera, la plebeya ésa que nunca debió casarse con Carlos y que acabó convertida en una santa mártir gracias a la Prensa Rosa, estaba más cantado que el Cielito Lindo. No que Dame Helen no se lo mereciera y no que su trabajo no fuera impecable, pero ese año acabó por opacar a todas... y no ha vuelto a encontrar un rol a la altura de sus muchos merecimientos.



La vida en Rosa
(2007)
Odiosa cinta pseudobiográfica que ostensiblemente cuenta la historia de Edith Piaf cuando era solo una chamaca que se ganaba la vida cantando en la calle. Llena de mentiras y medias verdades, la película es condescendiente y chafa... pero cuenta con una actuación muy cuidada de la Cotillard en el rol central, y además (según se dijo) ella misma canta a Piaf en vez de hacer fonomímica (que es el procedimiento habitual), lo que le valió que le arrebatara de las manos a la celestial Julie Christie, que realmente se merecía el Oscar por su trabajo en Lejos de ella.



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13 ene 2012

Con ustedes Lana del Rey

David Guzmán


Que si Lana del Rey es un ‘producto’ milimétricamente fabricado, que si es hija de un multimillonario o que tuvo una vida desastrosa al lado de un rockero vicioso, que si se inyectó algo en los labios o que si es un éxito temporal de internet, es algo que personalmente me importa muy poco o realmente nada.

Lo que me ha impactado de esta mujer, no tiene nada que ver con los chismes que se le atribuyen y ni siquiera con su belleza extraordinaria. Lo que me importa de Lana del Rey tiene que ver con su enorme talento, una preciosa voz y un estilo único que provoca un solo pensamiento: hace mucho tiempo que no nacía una artista de este calibre así que “Bienvenida señorita Elizabeth Grant, a.k.a Lana del Rey”



Esta cantante y compositora neoyorkina está causando tal revuelo que lo mismo la encontramos engalanando la portada del Billboard que alguna revista de belleza rusa, sus videos en Youtube han alcanzado millones de visitas en tiempo récord y sus presentaciones en vivo comienzan a vender totalmente las localidades.

No me extraña. Al parecer la gente también se harta de Biebers, Spears y y Gagas, todos artistas ‘comerciales’ (algunos más talentosos que otros, sin duda) que parecen olvidar lo genial que es lo sencillo y que tratan de apantallar con parafernalias, costosos vestuarios y canciones de fórmulas probadas, dejando oculto en algún lado lo más importante: el talento y el regreso a lo básico.



No importa que la Srita. Del Rey (nombre tomado de la combinación de Lana Turner y del auto Ford Del Rey) no tenga todavía un disco formal en el mercado (el mismo sale a la venta el 31 de enero de este año), tampoco importa que sus videos en onda ‘retro’ se vean hechos con tres pesos, esta cantante ya hace apariciones en populares shows de televisión, pequeños conciertos en vivo y las pocas canciones que se pueden conseguir en la red, comienzan a invadir los reproductores de música de gente ávida por escucharla.



No daré más detalles de su corta carrera (para eso está Wikipedia), ni ahondaré en lo que ella ha mencionado tantas veces de su estilo (una Nancy Sinatra gángster), ni de sus influencias “visuales” (menciona a David Lynch, entre otros); simplemente me limitaré a sugerirles estar atentos a ella, a que se olviden de todos los rumores que la envuelven y que mejor presten atención a su exquisito arte que la convertirá en uno de los grandes nombres que sonarán en el 2012; de mi se acuerdan.


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13 dic 2011

Las 10 mejores películas de 2011

Decálogo 2011

Estas diez cintas conforman parte de lo mejor en el panorama cinematográfico del año.

Miguel Cane

Este año hubo de todo en pantallas, excelente, bueno, malo y (lo que es peor), mediocre. Ahora llega la temporada en la que elaboramos una lista para compartir un poco de lo que (en un juicio muy subjetivo, que conste) conforma parte de lo mejor que hubo en exhibición tanto en el circuito comercial como en el de arte y festivales.

Así, sin ningún orden en particular, encomiamos:

Tenemos que hablar de Kevin
(Lynne Ramsay. Reino Unido, 2011)
La sofisticada Eva Khatchadourian no quería ser madre. Su vida se trastoca en la de un ama de casa convencional cuando su marido la persuade de tener un bebé al que llamarán Kevin y quien desde su infancia da muestras de ser un adversario implacable. Al llegar a la adolescencia, él comete un atroz crimen, pero será su madre quien deba aprender a [sobre]vivir con las consecuencias. Tilda Swinton está formidable en esta adaptación de la novela epistolar de Lionel Shriver, que toma los mitos sobre la abnegación materna y los dinamita. Como el personaje del título, Ezra Miller es una revelación y el efecto del filme es tan brutal como el horror sin piedad que retrata.




Drive
(Nicolas Winding Refn. Dinamarca/Estados Unidos, 2011)
Fábula fracturada de Hollywood en que Ryan Gosling deslumbra como un doble de acción en películas que por las noches colabora con miembros del bajo mundo, como conductor. Su rutina cambia al enamorarse de una vecina (Carey Mulligan) con situación personal tormentosa, al tiempo que se involucra en una “chambita” de alcances inesperados: pletórica de ternura y violencia, es una cinta de acción con sorprendente cariz filosófico y espiritual: la lucha entre el bien y el mal es ambigua, pero no por ello menos importante; Gosling asume su rol con la elegancia de estrellas de antaño como John Garfield o el mismo Bogie, haciendo de éste, un noir genial para nuestra generación.




Dios del Caos
(Roman Polanski. Francia/Reino Unido/España/Alemania, 2011)
A partir de la excelente obra teatral de Yasmina Reza, Polanski retorna a su escenario favorito – un apartamento de clase media, como en Repulsión, El Bebé de Rosemary y El Inquilino – para confrontar a dos matrimonios educados y cosmopolitas (Jodie Foster y John C. Reilly, versus Kate Winslet y Christoph Waltz) que coinciden una tarde para tomar café y explorar las ramificaciones de una violenta gresca entre sus dos hijos pequeños, derivando la charla en trifulca existencial e histérica que lo mismo eriza la piel, arranca la carcajada o zarandea las entrañas. Las damas están espectaculares y con la mano en la cintura se roban la cinta, contribuyendo a la mejor comedia (para adultos pensantes) del año.




Melancolía
(Lars Von Trier. Dinamarca/Francia/Alemania/Reino Unido/Suecia/Italia, 2011)

Una boda fastuosa en una mansión palaciega sirve a manera de contrapunto para la inminencia de la catástrofe tanto en el microcosmos (Justine, la novia, sufre paralizante colapso mental por un trastorno distímico) como en el macrocosmos (un planeta errante va a colisionar con la tierra). Kirsten Dunst y Charlotte Gainsbourg son dos aspectos de la condición humana que Von Trier explora en esta cinta de primorosa factura (y fractura) que tiene por inspiración lo mismo el arte prerafaelita, que las ostentosas tragedias fílmicas de Visconti. Posiblemente sea la cinta de ficción especulativa y desastre más hermosa jamás filmada.




Weekend
(Andrew Haigh. Reino Unido, 2011)
Tras una noche de copas con sus amigos heteros, Russell (Tom Cullen) va a un bar gay donde se liga a Glen (Chris New), y lo que parecería ser sexo casual, deriva en un diálogo exploratorio y una relación tierna, desprovista de artificios y performance, que los descubre gradualmente tal cual son. Realizada en locaciones de Londres, con presupuesto reducido y un aire muy íntimo, casi documental, la segunda cinta de Haigh lo desvela como heredero de la sensibilidad de John Schlesinger, aunándola a un estilo propio y muy directo, para narrar en pantalla con auténtica emoción el primer encuentro y la relación por venir.




Miss Bala
(Gerardo Naranjo. México, 2011)
Lo que comienza como un episodio de La Rosa de Guadalupe, deriva a paso febril, en pesadilla estilo David Lynch: Laura Guerrero (Stephanie Sigman, impresionante) es una joven ingenua – y bastante obcecada – que desea salir de la pobreza en que vive en Tijuana. Su ilusión es participar en un concurso de belleza, y dar pasos a la fama. Un revés la lleva a hacer tratos con el diablo, o bien, Lino (Noé Hernández), narcotraficante que la corrompe y utiliza. Si bien el guión de Naranjo tiene lagunas graves, la espléndida fotografía de Mátyás Erdély compensa con creces la deficiencia, junto con la protagonista, tan convincente en su necedad y terror, que resulta imposible despegar los ojos de su descenso a los infiernos.




Shame
(Steve McQueen. Reino Unido/Estados Unidos, 2011)
El anglo-alemán Michael Fassbender deslumbra nuevamente en dupla con McQueen (ya lo hicieron antes con la perturbadora Hunger), como Brandon Sullivan, yuppie treintañero adicto al sexo y las relaciones superficiales, cuya volátil hermana menor, Sissy (Carey Mulligan) llega a quedarse en su loft en Manhattan, alterando su rutina, percepciones y hasta deseos carnales para siempre. El filme es crudo y eficiente; sin concesiones para con la audiencia. Fassbender hace la interpretación de su personaje con tal aplomo y entrega que resulta imposible de resistir aún en toda su sordidez inquietante y tabú.




The Deep Blue Sea
(Terence Davies. Reino Unido, 2011)
Un melodrama teatral de Terence Rattigan, ambientado en la deprimente postguerra británica, da pie a una actuación formidable por parte de Rachel Weisz como Hester Collyer, esposa de un magistrado que abjura de su vida cómoda para entregarse a la incendiaria pasión de un affair. Aunque la encrucijada en que se pone la puede dejar sin nada. Davies hace un trabajo meticuloso que recaptura la época y la manera de hacer cine de la misma. La Weisz se deja ver como una de las mejores actrices de su generación, abordando con valentía un rol de la tesitura que Bette Davis solía tener y dominándolo.





Una Separación
(Asghar Farhadi. Irán, 2011)
La vida cotidiana en Teherán filtrada a través del encuentro entre dos familias; una de clase acomodada, donde la esposa quiere la separación legal de un marido que no quiere abandonar el régimen islamita vigente y otra donde la esposa tiene que servir en casas para mantener a su brutal cónyuge. Una serie de malentendidos derivan en tragedias estremecedoras, en reveladoras confrontaciones con la naturaleza de cada personaje y su entorno. Con esta cinta Farhadi demuestra que el cine periférico sigue vigoroso, emulando a su contraparte anglosajona con temas estremecedores y ejecuciones brillantes en lo técnico y en la sensibilidad actoral. Una maravillosa sorpresa de medio oriente.




Pina
(Wim Wenders. Alemania, 2011)
Homenaje en movimiento – si tienen la oportunidad de pescarla en 3D no lo duden ni un instante – para la desaparecida coreógrafa/bailarina Pina Bausch (1940-2009), cuyos extravagantes ballets modernos e idiosincráticos (legado y altar para su maestra Martha Graham) causaron sensación alrededor del mundo. Para preservar tres de sus más hermosos trabajos, Wenders se despoja de trucos y artificios para enseñarnos cómo comulga Pina con los ritmos y lleva los cuerpos de su compañía (el Tantztheater) a extremos de la sensación, la sensibilidad y lo emotivo, y lo hace de modo que todo mundo pueda participar en el testimonio de un gran talento, aún si no sabe nada del fino arte de la danza.




Menciones Honorificas: (o bien, las que no alcanzaron al 10 pero hay que ver y comentar)El árbol de la vida (Terence Malick), Senna (Asif Kapadia), The Beaver (Jodie Foster), Crazy, Stupid Love (Glenn Ficarra y John Requa), El Planeta de los Simios: (R)evolución (Rupert Wyatt), Michael (Markus Schleinzer), Take Shelter (Jeff Nichols) y Declaración de Guerra (Valérie Donzelli).


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