9 dic. 2008

Marcel Marceau... Bon voyage

La desaparición del célebre mimo francés ha conmovido a la esfera internacional. Con sus interpretaciones silenciosas pero a un mismo tiempo rebosantes de ternura, logró trascender todas las fronteras y convertirse en una figura icónica de su tiempo; embajador de buena voluntad, artista, amigo, padre, hombre polifacético, deja tras de sí una herencia cultural para todo el mundo, estableciendo un cuerpo de trabajo que difícilmente será igualado.

Miguel Cane






Francia.- Pocos son los artistas que consiguen establecer, con la sola mención de su nombre, una sinonimia con su manifestación artística.

El notable caso del mimo francés Marcel Marceau es de esos.

Caracterizado como su entrañable alter ego, "Bip", con su inmediatamente reconocible rostro pintado de blanco, su sonrisa cándida, zapatos grandes y sombrero adornado por una infaltable flor roja, el "padre de la mímica moderna" logró a lo largo de una carrera de más de cincuenta años, abarcar toda la compleja gama de las emociones humanas en diversos escenarios alrededor del orbe donde cosechaba ovaciones de pie lo mismo que de grandes figuras como del público en general, sin necesidad de pronunciar una sola palabra.






Fuera del escenario, sin embargo, siempre se definió a sí mismo como un gárrulo sin medida. "Nunca hagas hablar a un mimo. No se detendrá", dijo alguna vez. Sus entrevistas -jamás se negó a conceder ninguna- eran célebres por mostrarlo como un hombre interesado en los más diversos temas: desde arte y política, hasta cocina y jardinería. Curioso, simpático y muy atento, Marceau procuraba hacer sentir al entrevistador como en casa y nunca tenía reparos en hacer sus propias preguntas, sin dejar de responder a una sola. "No tengo absolutamente nada qué ocultar," señalaba "siempre he pensado que la mejor manera de conocer a alguien y que ese alguien lo conozca a uno, es mediante la total comunicación. La transparencia. En escena busco comunicarme con el público mediante gestos y lenguaje corporal, que es en gran parte la esencia de la mímica, pero cuando la conversación es verbal, como ahora, soy totalmente partidario de hablar de todos los temas bajo el sol. Siempre hay algo nuevo que puedo aprender y no me gusta perderme nunca de semejante oportunidad."

De la tragedia al triunfo

Marceau, judío francés, nació el 22 de marzo de 1923, con el nombre de Marcel Mangel, en Estrasburgo, la única ciudad francesa sobre el Río Rhin. Su padre, Charles Mangel, fue un boucher (carnicero) que cantaba con la tesitura de barítono e hizo que su hijo conociera el mundo de la música y el teatro desde temprana edad. También fue aficionado a las artes plásticas y durante su adolescencia tuvo la idea de ser pintor (posteriormente, al haber alcanzado la fama, también incursionó en la pintura y el esmalte).

De muy joven, adoraba a las estrellas del cine mudo de la época: Chaplin, Buster Keaton y los Hermanos Marx, así como a Greta Garbo, a la que finalmente conoció en los años 60 en Grecia. Cuando los alemanes invadieron el este de Francia, Marceau y su familia tuvieron que empacar sus bienes en cuestión de horas y huír a la región suroeste, donde decidieron usar el apellido Marceau para ocultar su origen judío. Junto con su hermano Alain, Marceau participó en el movimiento subrepticio de la resistencia francesa, alterando tarjetas de identidad de varios niños de la localidad, cambiando las fechas de nacimiento, para que los alemanes pensaran que no podían deportarlos por ser muy pequeños y dado que hablaba inglés, fue reclutado como agente de enlace con el Ejército del general George S. Patton. No obstante, no estuvo libre de la tragedia; en 1944, unos meses antes de que terminara el conflicto, el padre de Marceau fue enviado al campo de exterminio de Auschwitz, donde falleció.

Al término de la guerra, Marceu se matriculó como estudiante en la academia de arte dramático en el teatro Sarah Bernhardt de París, a las órdenes de Charles Dullin y Etiennne Decroux, ambos figuras casi legendarias de la escena francesa. Éstos, al darse cuenta del excepcional talento de Marceau, que en esa épooca trabó amistad con la diva Jeanne Moreau, entonces una muchacha muy joven que recién había ingresado a la Còmedie Française, lo invitaron a unirse a su compañía y le dieron el rol del Arlequín en la pantomima titulada Baptiste, lo que consistió en su debut profesional. Su actuación fue muy bien recibida, y esto lo llevó a presentar ese mismo año, 1946, su primer mimodrama llamado Praxitele y el pececito dorado, en el teatro Bernhardt. El público lo aclamó unánimamente por lo que nació una estrella y la carrera de Marceau quedó a partir de ese momento firmemente establecida.

Mi amigo Bip

Marceau creó a su personaje más famoso, Bip, en 1947. El payaso con un suéter a rayas y el maltratado sombrero de copa con una flor (que, según él, representaba la fragilidad de la vida), se convirtió en su carta de presentación, tanto como lo fuera el célebre Charlot para su ídolo, Charles Chaplin. Las aventuras y desventuras de Bip con todo lo que le rodeaba, desde mariposas hasta leones, barcos y trenes, en pistas de bailes de restaurantes, no tenían límites. El estilo de la pantomima de Marceau hizo escuela y sus rutinas silentes, que incluyen las clásicas representaciones de la caja, caminando en contra del viento -- misma que serviría como inspiración para el famoso paso de baile de Michael Jackson "Moonwalk"-, el hacedor de máscaras, en el parque y sátiras de todo tipo, desde directores de orquesta hasta matadores de toros, han logrado ser vistas como manifestaciones de arte con título de obra maestra. Una de sus piezas más populares, estrenada cuando ya era un personaje célebre, es Juventud, madurez, vejez y muerte, mostraba sin palabras el paso de toda una vida en cuestión de minutos. "Acaso los momentos más conmovedores de nuestra vida no nos encuentran sin palabras", declaró en una ocasión, mientras que la crítica señaló:"logra en menos de dos minutos lo que la mayoría de los novelistas no logran en volúmenes".

En 1950, tras recibir el premio Deburau (establecido por el Señor de los mimos Jean Gaspard Deburau), por su segundo mimodrama "Muerte antes del amanecer", Marceau formó su propia compañía de mimos, que fue la única compañía de pantomima en el mundo en esa época. El grupo actuó en los más reconocidos teatros parisinos como el Teatro de los Campos Eliseos, el Teatro del Renacimiento y el Bernhardt, así como en otros escenarios del mundo, al realizar su primera gira internacional, que culminó con una apoteósica presentación en el Carnegie Hall de Manhattan. A principios de los 60 se realizaron retrospectivas de sus representaciones, que incluían la famosa obra de Nikolai Gogol Sobre todo, que estuvo en cartelera por un año completo en el célebre Ambigou de París. Marceau produjo 15 mimodramas, incluyendo Pierrot de Montmartre, Las tres pelucas, La tienda de títeres, El 14 de julio, El Lobo de Tsu Ku Mi, París llora, París ríe y Don Juan, obra adaptada del escritor español Tirso de Molina.

También incursionó en el cine, participando en una docena de filmes, casi siempre en roles pequeños (como en Barbarella, de 1968 con Jane Fonda, donde aparece como el Profesor Ping) o cameos.

Uno de los más célebres fue en la cinta Película Muda/Silent Movie de Mel Brooks, realizada en 1976, donde aparece interpretándose a sí mismo. Dado que la cinta, tal y como la concibió Brooks -- que incluyó en el reparto a su esposa, Anne Bancroft y a una pléyade de estrellas de Hollywood de esa época, como Liza Minnelli, James Caan, Paul Newman y Burt Reynolds- es un homenaje al cine mudo, no hay parlamentos, y de hecho la única palabra que se oye es "¡No!" dicha por el propio Marceau, lo que le valió al filme aparecer en el libro de los records Guinness, como la cinta con menos parlamentos de la historia del cine.

Igualmente es el protagonista de la macabra cinta de William Castle Shanks, filmada en Estados Unidos en 1973 y en la que interpreta a dos personajes: un titiritero sordomudo llamado Malcolm Shanks y al Profesor Walker. Al morir éste, Shanks utiliza un invento que le permite reanimar cadáveres como si fueran marionetas (mediante electrodos colocados en sus articulaciones) para desquitarse de quienes se deleitaban en humillarlo. Si bien la cinta no tuvo gran éxito de taquilla, fue nominada a un Oscar por la música de Alex North y tiene aún hoy, un fuerte seguimiento de culto.

A Marceau le sobreviven cuatro hijos, de tres matrimonios distintos. Su hija, Sophie, es una reconocida estrella de cine por mérito propio; igualmente le sobrevive una leyenda que no desaparecerá: ahora Marcel Marceau descansa en el famoso cementerio parisino de Père Lachaise, donde yacen los restos de otras personalidades como Oscar Wilde y Jim Morrison, pero Bip permanecerá siempre vigente, con sui talento innegable: el de poder comunicarse sin límites con todo el mundo sin necesidad de articular palabra.



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