19 feb. 2010

El sueño posible de Sandra Bullock

Durante dos décadas ha trabajado incansablemente en cine y se ha ganado a pulso el estatus de estrella, pero ahora, está más cerca que nunca antes del sueño dorado de toda actriz: un Oscar

Miguel Cane


En Hollywood, Sandra Bullock (1964) es un modelo de trabajo y de cómo la perseverancia rinde fruto: para muestra, hay no uno, sino varios botones. En 1990 era básicamente una desconocida, que se abría paso en audiciones y películas de bajo presupuesto (muchas de las cuáles volvieron a tener circulación en video cuando ella se hizo famosa), pero entre 1993 y 1995 hizo tres películas que la lanzaron a la celebridad: The Vanishing (con Kiefer Sutherland y Jeff Bridges), en la que sólo aparecía por quince minutos; Speed, al lado de Keanu Reeves, que fuera un éxito sorpresa en taquillas y la comedia romántica Mientras dormías, a la que se incorporó como reemplazo de último minuto en lugar de Demi Moore, que estaba embarazada en ese momento. A partir de entonces su carrera tomo vuelo, pero el reconocimiento le llegaría más tarde, por sus trabajos en filmes como la oscarizada Crash (de Paul Haggis) y ahora, Un sueño posible, una cinta en la que da vida a una mujer real, Leigh Anne Touhy.


La película narra la historia del jugador profesional de fútbol americano Michael Oher (Quinton Aaron), quien en su etapa adolescente tuvo que superar numerosos problemas familiares y económicos antes de que el destino le llevara a lograr convertirse en una prometedora figura del fútbol. Leigh Anne Touhy (Sandra Bullock), un ama de casa y madre de familia de Memphis, acogió a Oher en su hogar cuando éste era un sin techo, ofreciéndole de este modo una valiosa oportunidad para salir adelante.

¿Qué te gustó de este proyecto para aceptar el papel?
Llevaba años sin leer el guión de una película que me conmoviera tanto y en tantos niveles. Me pareció muy relevante. Y es una manera de tomarme un respiro de las películas que hago habitualmente. No reniego de ellas, pero estaba un poco cansada del género, porque hay pocos tipos de comedia, y creo que he tocado todos. Además, todas las comedias que leía habían dejado de sorprenderme. Sin embargo, me llegó este guión y me hizo emocionarme, así que me lancé al proyecto sin dudarlo. Ya sabía qué iba a pasar desde el principio, y no resulta especialmente sorprendente, pero creo que la situación real de estos personajes es una historia que vale mucho la pena contar.


Interpretas a una mujer que existe en la vida real ¿Cómo preparaste el papel? ¿Te ayudó la propia Lee Anne?
Ella nos apoyó mucho y pude entrevistarme con ella y charlar. Es una persona extraordinaria, muy generosa y cálida. Muy modesta. Ella y su esposo empezaron desde muy abajo, con orígenes muy humildes, y todo lo que tienen, fue a base de esfuerzo. Eso me pareció un punto de encuentro, una manera de entendernos. Me ayudó mucho a comprender su historia, todo lo que la llevó a ayudar desinteresadamente a este chico, para cambiarle, sin imaginárselo, la vida. Me sentí muy honrada.

Te esfuerzas últimamente por hacer papeles distintos. Harper Lee en Historia de un crimen, el papel en Crash yla mujer insegura en La proposición y ahora, Lee Anne... ¿Has decidido darle un giro a tu carrera?
Antes de filmar esas últimas dos películas, estuve retirada de los sets durante un par de años. En ese tiempo he estado pensando mucho, y me he dado cuenta de que mi futuro como actriz depende de mí. Estoy en un momento de mi carrera en el que me mandan sistemáticamente un determinado tipo de guiones. Me sentía encasillada, y se sienten cómodos conmigo en la comedia, así que todos los proyectos que me proponen se parecen mucho entre sí. Pero yo puedo acabar con eso, luchando por papeles diferentes. He vuelto a sentirme como al principio de mi carrera, cuando era yo la que tenía que buscar papeles, y esforzarme muchísimo. Ahora busco proyectos que me aporten algo, porque ya estaba cansada de hacer películas muy similares.


¿Alguna vez, durante ese ‘sabático’, pensaste en el retiro?
No, yo creo que no. Esta es mi vocación, me gusta lo que hago. Es sólo que mi ritmo de trabajo no es tan intenso como antes. Creo que ahora tengo otro tipo de prioridades, y eso también está bien.

Te hiciste famosa por tu papel en Speed ¿Volverás alguna vez al género de acción? No tengo prejuicios. Me gustan sobre todo las buenas historias. Cuando acabo de hacer el papel de una mujer frágil y sensible, me entran ganas de convertirme en una heroína alocada de acción. La verdad es que me gustan mucho todos los géneros. Creo que soy fuerte y valiente, pero no tanto como para hacer siempre acción. Verás, lo que a veces pasa es que me encasillan con el último papel que he hecho. Unas veces soy la chica acción, otras la chica de comedia romántica, otras la chica espía en las redes informáticas, y la próxima será, yo qué sé, lo que venga. Siempre te encasillan con lo último que has hecho, pero creo que esta imagen va a quedar definitivamente borrada algún día. En cuanto a la popularidad, un día eres popular y otro no lo eres, pero en cualquier caso procuro no basar mi autoestima en la taquilla.

¿Te interesa seguir el camino de la diversificación de tu carrera?
Pues la dirección es algo que no descarto del todo: he dirigido algunos cortometrajes. Es muy difícil, porque careces de presupuesto. Sólo tienes una opción, a la que has de ceñirte. En un largo tienes más posibilidades, y lo que cuesta al final es tomar las decisiones correctas. Este año mi compañía va a producir varias películas donde no participo como actriz, y también produzco dos films independientes, uno americano y otro australiano, con directores noveles que han escrito sus propios guiones. Pero no sé si dirigiré en un futuro, es algo que me impone mucho respeto.


¿Te consideras una mujer con un carácter como el de Lee Anne?
Creo que nos parecemos en el hecho de que nos importa mucho nuestra familia y que nos apoyamos mucho en ella. Yo siempre he tenido mucho apoyo de mi familia. He crecido mucho en los últimos años, en lo profesional y personal, aunque siempre he tratado de mantener mi vida con un orden armónico, porque me siento mejor cuando estoy centrada y puedo ser fiel a mí misma. La verdad es que no tengo vocación de estrella; sólo soy una actriz que trabaja. Me gusta llevar una vida de familia antes que nada... La fama viene mucho después. Me siento satisfecha, porque lo que tengo no ha sido gratuito. Por supuesto que hay muchos otros sueños qué cumplir: todos los días hay algo que me entusiasma… y me gusta explorar todas las posibilidades que hay en todos los aspectos de mi vida.

¿Qué sueles hacer cuando estás fuera de los sets?
Muchísimas de las cosas cualquier otra persona hace: leer, leer todos los libros que me gutan; cocino, hago ejercicio, miro por la ventana y contemplo el día. Eso es un lujo a veces. Me gusta estar cerca de mi familia. Creo que hacer estas cosas, es una manera de madurar como persona. Cuando era más joven trabajaba sin parar, y hubo un momento en que estaba tan enfocada en ello, que me perdí de muchas cosas sencillas, que me dan un gran placer. Y descubrí que me lo pasaba muy bien. Inclusive, me hizo apreciar más mi trabajo. Siento que cuando no estoy trabajando, de todos modos siempre estoy aprendiendo algo nuevo. Y eso me gusta.

¿Y el Oscar? ¿Sientes que está cerca?
No pienso en ello. Me siento muy halagada por el reconocimiento de mis colegas, pero no haces una pelicula buscando ganar premios. La haces porque te entusiasma, porque quieres contar una historia, porque te hace feliz. Si llega un premio, es maravilloso. Pero de ninguna manera debe condicionar eso la satisfacción que tienes con un trabajo bien hecho. Eso no es una prioridad. Hacer lo que amas y hacerlo bien, sí.

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