4 feb. 2010

Frente a frente con Morgan Freeman

Es un actor de carácter y con mucho carácter. Su interpretación de Nelson Mandela le ha valido una nueva nominación al Oscar y el reconocimiento internacional.


Miguel Cane


Por casi tres décadas Morgan Freeman (nacido en Memphis, Tennessee, el 1 de junio de 1937) ha sido uno de los grandes de Hollywood y seguramente uno de los hombres más admirados y respetados en la Meca del cine; su interpretación en filmes como Driving Miss Daisy, Se7en, Sueño de fuga y Million Dollar Baby, (por la que obtuvo un Oscar a mejor actor de soporte) le ha valido el reconocimiento de público y crítica.

Ahora, regresa a la gran pantalla con Invictus, una película que él mismo le llevó a Clint Eastwood para que la realizara. Lector voraz en su tiempo libre, Freeman leyó el libro de John Carlin El factor humano y se enamoró del proyecto. Sí pues, compró los derechos de esta historia y convenció a Eastwood para que rodara n filme inspirado en ese ejercicio de diplomacia que el veterano político sudafricano hizo para usar la Copa del Mundo de rugby de 1995 como un nexo de unión entre la población. ¿Cómo lograr que los negros apoyen a una selección que era el símbolo de los racistas blancos?


Este es un proyecto mas personal que comercial para usted, ¿no es verdad?
Sí. Este proyecto no lo hice por el dinero. Lo hice porque me parece una gran historia; es un reflejo de cómo un hombre extraordinario, a través del deporte supo cambiar las convicciones sociales de su país. El rugby sirvió de herramienta para reconciliar un país que estaba al borde de la guerra civil. Esta historia es un gran ejemplo para todos. Ya sean aficionados a los deportes o no.

¿Cómo quería usted representar a Mandela?
Me reuní con Nelson Mandela en muchas ocasiones antes de que estuviera andando este proyecto. Mandela quería que yo lo interpretara en el cine desde que publicó su biografía The Long Walk Home. La primera vez que vi a Mandela me di cuenta de que es un hombre de gran magnetismo. Tengo la fortuna de poder considerarme su amigo y él me ha distinguido con ello. Fue él quien me guió en este proyecto.


Usted es una personalidad que el mundo admira. ¿Qué le mueve a interesarse por un proyecto?
No tengo ningún elemento que me atraiga por encima de los demás. Digamos que funciono como la marea. Recuerdo que después de hacer The Maiden Heist quería descansar pero surgió la posibilidad de rodar Invictus y me involucré totalmente en el proyecto. Yo quería volver a trabajar con Clint Eastwood después de Million Dollar Baby y por eso le ofrecí el guión a él y no a otro director. Yo no sé si la gente me admira o no. Tengo suerte de que me dejan en paz, no soy carne de tabloides, ni de chismes. Me gusta eso, hay un respeto por parte del público hacia mí y yo lo agradezco. Yo hago esto por el público y que respeten mi privacidad es algo muy apreciable, sobre todo en estos tiempos.

¿Se ve de nuevo en la batalla de los Oscar? (Esta entrevista se realizó unos días antes que se supiera que Freeman sería nominado al Oscar como mejor actor por su interpretación en Invictus)
Te diré que a mí siempre me da algo de pena pensar en los otros nominados, soy muy consciente de que este año tengo posibilidades pero prefiero no pensar demasiado en ello. No cuento con necesitar un premio para hacer lo que a mí más me gusta, que es esto, hacer películas. Pero reconozco que tener el apoyo de tus compañeros en forma de un reconocimiento así, es notable. Tenemos ego, somos humanos, y eso nos gusta queramos o no.

¿Cree usted en los héroes?
Vivimos en una era donde todo el mundo es considerado héroe. En los cuarenta los héroes eran gente extraordinaria. Pero entonces nuestros héroes eran el general Patton, Gary Cooper, Eisenhower, un manojo de hombres y mujeres que todo el mundo recuerda. Hoy, sin embargo, todos son estrellas en Hollywood. Hay que escribir 'superstrella' detrás del apellido para distinguirte de la estrella y las estrellas no han hecho nada en su vida, sólo ser herederas de algo. Por eso me pareció importante mostrar al mundo un hombre como Mandela, que es un verdadero héroe.


En la película interpreta a Mandela como un hombre solitario preocupado por su país, pero que no sabe comunicarse con su propia familia.
¿Sabes? Esa es otra razón que me llevó a querer hacer este filme con tanto ahinco, poder mostrar ese lado humano que muy poca gente alcanza a ver en una figura como Mandela. En la película queda claro que Mandela es un ser humano común y corriente pese a lo extraordinario de sus circunstancias. No tuvo un buen matrimonio con Winnie, ni se llevaba bien con ninguno de sus hijos. Según me ha dicho él, siempre se ha arrepentido del fracaso su relación familiar, aunque lo considera un sacrificio necesario, porque a cambio, se entregó en cuerpo y alma a su país.

En la película alguien dice que el universo funciona de manera misteriosa. ¿Cree usted en el destino?
Todo funciona de forma misteriosa, sí. Creo en el destino en ocasiones, pero creo más en hacerse uno así mismo, en crear tu propia vida. Yo me he encontrado frente a situaciones adversas y he conseguido escapar. Mi madre solía decirme que tengo un ángel de la guarda sobre mi hombro.

¿Qué espera que Invictus le aporte al público que acuda a verla?
Pues yo espero que sea una historia que inspire a todo el mundo. Sin duda describe lo que fue un tiempo muy interesante en Sudáfrica; presenta un dilema, un conflicto, el de un hombre que estuvo en prisión 26 años y de pronto sale y se convierte en presidente del país. Y es una inspiración para todo el mundo, no solo para la gente negra, para quienes fue un salvador, sino para los blancos, que aprendieron a vivir junto a los negros. Creo que es una historia que merece la pena ser contada.

Ahora mismo empieza a rodar Red, con Bruce Willis y Helen Mirren. Sin duda es usted un hombre muy activo, no descansa. ¿Contempla la posibilidad del retiro?
Pues la verdad, es que no lo sé. Hace un año, sinceramente pensé que Invictus era mi última vez frente a la cámara, pero ya lo has visto, no me pude resistir. Cuando me llega un guión que me gusta y que no puedo dejar pasar, lo hago. Así de simple. Así que no puedo hablar de un retiro, porque no lo tengo considerado realmente. Ya veremos. Yo hago lo que me gusta y nada más.






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