6 mar. 2010

Emily Blunt: una futura reina

Aún no es una gran estrella, pero va que vuela para conseguirlo. Su interpretación como la legendaria Reina Victoria es muestra de ello.

Miguel Cane




Aunque su carrera despegó en los últimos años, Emily Blunt (Londres, 1983) todavía no se considera una estrella de cine. “Puedo tomar el metro, hacer mi compra en el super, hago cola en el banco... y está muy bien, porque toda mi vida ha sido así siempre. No me gustaría que cambiara.” Emily comenzó a llamar la atención, como la neurasténica, ácida y terriblemente ambiciosa asistente de la malvada editora Miranda Priestly (Meryl Streep) en El diablo viste a la moda . Todos los que vieron esa película, y fueron muchos, salieron del cine hablando maravillas de la pelirroja inglesa. Después vinieron papeles en Dan en la vida real, El Hombre Lobo y su carrera crecerá aun más gracias a La joven Victoria, en la que interpreta a la legendaria soberana británica en sus años de juventud, cuando recién había accedido al trono. "Siempre busco personajes que estén un poco fuera de foco. Me gusta interpretar a gente complicada y difícil de definir en una sola mirada, por lo que Victoria es quizá el reto más grande que haya tenido hasta ahora."


- Estudiaste literatura inglesa y teatro. ¿Siempre deseaste ser actriz?
“Pues crecí acostumbrada a ver a mis padres hablar en público, mi mamá es maestra y mi papá, abogado. Sin embargo, yo no heredé su capacidad para la oratoria. Todo lo contrario. Hasta los doce años, fui tartamuda y la cosa era tan grave que prácticamente dejé de hablar. Era muy difícil para mí porque, en realidad, era muy habladora y tenía muchas cosas que quería decir, así que intentaba empujar las palabras hacia afuera, pero era muy frustrante. Cuando estaba en terapia de lenguaje, yo era tan tímida que mi logopeda le sugirió a mis padres que tomara clases de actuación para superar esa parte de mi timidez y para que practicara todo el tiempo con mis líneas. Y funcionó muy bien, porque si bien, hablar sobre el escenario me aterrorizaba, me fascinaba la idea de transformarme. Para mitigar el miedo, mi maestra, que era brillante, me dijo: '¿Por qué no usas con un acento?' Lo hice y de esa manera me distancié de mi dificultad. Al hacer un personaje con otra voz, me liberé para siempre."

-¿Habías pensado alguna vez en la posibilidad de interpretar a un personaje histórico como Victoria en este momento de tu carrera?
“En realidad no. Jean-Marc Vallée, el director, me invitó a hablar con él y me ofreció el papel, sin hacer audición. Eso me sorprendió mucho, le pregunté '¿estás seguro?' y él me dijo que sí. Al principio yo no entendía muy bien por qué, sentí un poco de pánico, pero luego leí el guión de Julian Fellowes y comprendí qué era lo que querían. El film se acerca a la vida de Victoria de una manera contemporánea. Se trata de una joven mujer que tiene que hacer un trabajo que la supera, pero que se las arregla para encontrar el amor, al lado del príncipe Alberto, que genuinamente la adoraba... Para mí, fue una experiencia maravillosa interpretarla y espero haberle hecho justicia.”


Hacer una película de época y basada en personajes históricos es muy difícil -- ¿Fue un rodaje distinto al de una película de otro género?
La verdad es que me intrigaba la idea de rodar algo distinto. Lograr una ambientación auténtica fue muy complicado en muchos aspectos, como la iluminación el diseño de producción... Rupert Friend, que interpreta a Albert, y yo, tuvimos que tomar un curso relámpago de etiqueta y protocolo del siglo XIX... fue un proceso fascinante. Y ni hablar de la ropa: los corsés, los polizones... ¡tomaba casi una hora vestirme! Y esto era algo que me dejaba de una pieza. Cada vez que llegaba al rodaje, me quedaba completamente asombrada cuando veía a todas aquellas personas ambientándolo todo, cada uno de los escenarios creados específicamente para la película. Unos sets tan auténticos ayudan mucho a meterte en el personaje. El cuidado que Jean-Marc y su equipo puso en Victoria es exquisito. era increíble. En cuanto la ves, se capta el espíritu de la película. La verdad es que me quedé encantada. Aunque también fue un poco difícil moverme con este vestuario tan recargado. Usar un vestido de época y esas faldas es muy difícil, si no quieres parecer torpe empujando tu vestido de un lado a otro. Tuve que ensayar mucho. ¡Pero fue divertido!”



Últimamente no paras de rodar películas. ¿No te sientes agotada a veces?
“Pues déjame decirte que parece que trabajo mucho más de lo que lo hago en realidad. (risas) El año pasado estuve más activa que de costumbre, porque rodé Gulliver's Travels y The Adjustment Bureau una detrás de otra. Pero desde que ruedas hasta que se estrenan las películas puede pasar mucho tiempo. Si coinciden varios trabajos tuyos en cartelera, parece que no paras. El hombre lobo terminó de rodarse hace dos años, pero se estrenó mucho después. En realidad soy un poco holgazana (risas). No me gusta mucho trabajar, y procuro desconectarme totalmente después de cada rodaje, cuando vuelvo a mi vida cotidiana. Así me olvido de todo, porque durante los rodajes mi vida parece un poco surrealista.”

Con la fama que has adquirido, ¿tienes libertad a la hora de escoger sus papeles o te presiona demasiado tu agente?
“Tengo mucha suerte con mis agentes. Me ayudan muchísimo. Por ejemplo, mi agente es fantástico, no me fuerza a hacer lo que no quiero, en absoluto. Para prosperar en este negocio hace falta paciencia, soy muy consciente de ello. No puedo comprometerme con un proyecto si no me veo capaz de darlo todo. Tienes que conocerte mucho a ti misma para saber qué papeles aceptar y cuáles rechazar. Cuando sales en una película no llevas un cartel que diga "Emily hizo este papel porque se empeñó su agente". Al público le da igual por qué acabaste haciendo un personaje en concreto, lo importante es que resultes convincente, así que escojo aquellos que creo que se me darán bien. Y no hago lo que no me queda. No soy avorazada.”

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Habías dicho alguna vez que tus referentes como actriz son Cate Blanchett, Julie Christie, Meryl Streep, Emma Thompson y Nicole Kidman. ¿Qué es lo que te gusta tanto de ellas?
“¡Huy! ¿Por dónde comenzar? Mira, esas mujeres que nombras son mis ídolos. Han aportado tanto a la industria que no sabría qué decir. Tampoco sé muy bien qué puedo aportar yo en comparación, es más, no tengo manera de compararme con ellas... estoy muy lejos, muy, muy lejos de ellas. Sólo mencionar a Meryl Streep ya es tremendo. Son todas muy grandes y versátiles, y saben dar vida a las historias, es algo maravilloso. Espero acercarme algún día a su nivel, aunque sea un poquito. Emma es maravillosa, muy cálida, te mata de la risa y es muy generosa con sus comentarios, igual que Meryl. A las otras no las he conocido aún, no hemos trabajado juntas, pero créeme, aún si una es actriz, una es también admiradora... y si algún día trabajo con ellas, seré la actriz más feliz del mundo.”


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