8 ene. 2011

Una leyenda llamada Jeff Bridges

Inició su carrera siendo muy joven y ostenta un lugar muy importante en el mundo del cine; es además un hombre de gran inteligencia y carisma al que, confiesa, no le gusta trabajar...

Miguel Cane


Jeff Bridges at the New York City premiere of Paramount Pictures' Iron Man


Hijo del célebre Lloyd Bridges y parte de una dinastía actoral de renombre, Jeff Bridges (Beverly Hills, 1949), es sin duda, uno de los actores de más prestigio de Hollywood y el mundo, cinco veces nominado a los premios de la Academia, obtuvo su merecido primer Oscar al Mejor Actor por su interpretación de un acohólico cantante country en la película Crazy Heart y obtuvo su primera nominación a los premios Oscar en 1971 al Mejor Actor Secundario por su papel en The Last Picture Show, de Peter Bogdanovich. Tres años más tarde, recibió su segunda nominación por su interpretación en el film de Michael Cimino Thunderbolt and Lightfoot. En 1984, cosechó nuevos reconocimientos con una nominación al Mejor Actor por su papel en la cinta de John Carpenter Starman, que también le valió una nominación a los premios Globo de Oro. En 2001, fue honrado con una nueva nominación a los premios Globo de Oro y su cuarta nominación a los premios Oscar por la película The Contender.


Jeff Bridges is Dr. Gene Brewer in Universal's K-PAX


La carrera multifacética de este alto ojiazul ha destacado en todos los géneros; ha aparecido en numerosas peliculas de gran éxito de crítica y público, entre las que incluyen su inolvidable creación para los hermanos Coen en El Gran Lebowski, una impresionante interpretación a las órdenes de Terry Gilliam en The Fisher King, al lado de su hermano mayor Beau en The Fabulous Baker Boys – con una irresistible Michelle Pfeiffer trepada al piano-, como un asesino psicópata en The Jagged Edge, como un magnate en la fallida magnum opus de Coppola Tucker: The Man and His Dream, la demoledora Sin miedo a la vida de Peter Weir y hasta el vanity project de Barbra Streisand The Mirror Has Two Faces, de la que salió indemne (igual que el universalmente abucheado remake de King Kong en 1976, que sólo tiene de memorable el haber sido debut de Jessica Lange).

Ahora Bridges, que recientemente filmó la secuela del clásico de culto Tron para la casa Disney, regresa a las órdenes de los hermanos Coen, como uno de los protagonistas del Western Con Temple de Acero (True Grit), una nueva versión de la célebre novela de Charles Portis, que ya había sido llevada a la pantalla en 1969 con el legendario John Wayne.

¿Por qué aventurarse a entrar en el territorio que ya había tocado John Wayne? ¿Qué los llevó a ti y a los Coen a hacer esto?
Es curioso, porque en realidad esto no es el remake de la película, sino una película basada más fielmente en el libro de Charles Portis, que yo no había leído, aunque claro que había visto la película, es un clásico. Lo primero que hice cuando Ethan y Joel me llamaron, fue leerla y me di cuenta de la razón por la que querían hacer esta película. Es una novela hermosa, llena de acción, de emociones. Es un Western narrado desde el punto de vista de una mujer, cosa que es de por sí muy rara, y tiene este humor extravagante, estas reflexiones y esta violencia, que lo hacen sentirse como un libro extrañamente emparentado con lo que uno espera de un guión de los hermanos Coen.


Jeff Bridges in Focus Features' The Door in the Floor


Rooster Cogburn es un personaje enormísimo. ¿Cómo pudiste, por así decirlo, meterte en sus botas de modo diferente?
La verdad es que no sé cómo. Cuando acepté hacerlo, pensé “estoy loco, qué me pasa.” Mi hermano Beau llamó para decirme: ¿John Wayne? ¿En serio? Y dije, sí, en serio. Así que cuando estuve estudiando el guión, lo que hice fue no tener en mente su interpretación de Rooster. Decidí que lo mejor que podía hacerse con un personaje tan emblemático, era tomarlo como algo totalmente nuevo. Así que me involucré en todos los aspectos: la voz, los gestos, el saber tirar – y saber tirar como un tuerto, que no es tan fácil-, montar... fue sumergirme del todo en este personaje. Si algo hay de él en esta interpretación que hago, es algo que sólo el espectador puede decir. Es algo subliminal, de existir. Y si lo hay, que se tome como un mínimo homenaje a alguien tan grande como lo fue Wayne.

¿Qué dirías que fue lo que más te gustó de este personaje y la experiencia de rodaje?
Montar a caballo. Es algo que me encanta, estar en comunicación con otras especies... Es una maravillosa sintonía la que desarrollas y es algo que hago mucho desde hace años, así que fue como estar en casa. El rodaje en sí, no fue ni más agotador ni menos agotador que otros, pero tratándose de un rodaje de los Coen, sabes que siempre va a haber algo divertido.


Jeff Bridges in First Look Pictures' The Amateurs


Ganaste tu primer Oscar por interpretar al cantante alcohólico Bad Blake en Crazy Heart. ¿Sientes que ha cambiado tu carrera desde entonces?
No lo sé, no lo creo. La verdad es que yo pensaba que quizás recibiría un gran número de grandes guiones, pero no fue así por alguna razón. No obstante, me concentré mucho en hacer mi propia música, y pienso que esto fue una consecuencia directa de esa pel´cula. Acabo de terminar las canciones básicas para un disco con T-Bone Burnett y yo supongo que saldrá en 2011 con Blue Note Records".

Procedes de una familia de actores. ¿dirías que era de esperar el seguir los pases de tu padre y tu hermano?
Pues no es como si hubiera tenido muchas opciones, (se ríe) mi papá era muy proactivo acerca de que sus hijos entraran en el mundo del cine. Amaba tanto la actuación, que quería compartir con los demás su disfrute y Beau y yo nos involucramos de inmediato. Fue una buena experiencia. Sin embargo, ahora tengo tres hijas y pienso que tal vez tener un padre famoso no siempre es bueno porque cuando eres niño quieres ser como realmente eres, no por quienes sean tus padres. Así que pienso que quise proteger a mis hijas de eso un poco. Ahora que ya son mujeres, siento una especie de tristeza por no ser un poco más como mi padre. Mis hijas viven fuera de casa, tienen sus propias carreras. Hace pocos años, ellas se estuvieron preguntando qué deberían hacer. Yo les ofrecí apoyo si querían ser actrices. Me dijeron que gracias, no. Supongo que les enseñé de qué se trataba esto demasiado tarde. (sonríe)

¿Tienes alguna filosofía para lidiar con todo esto? ¿Cómo le haces para estar siempre tan relajado?
Mira, conozco este oficio desde que era un niño. Sé cómo se mueve, cómo se hacen las cosas... y la verdad es que ahora yo ya paso mucho tiempo intentando no hacer nada, ¡en serio! Honestamente, hay un montón de cosas que prefiero hacer antes que cine, aunque me gusta muchísimo, pero no me gusta trabajar y el dinero ya no es problema. Sé que una vez me comprometo con una película no voy a poder hacer ninguna de esas otras cosas que me gusta hacer, como música, o pintar o estar con mi mujer y simplemente pasar tiempo juntos (Bridges y su mujer Susan llevan casados treinta y cinco años). Así que intento no comprometerme, no trabajar. Pero algunas veces hay un elemento al que no te puedes resistir y entonces decido dejar mi vagancia y hacer la película. Ese elemento cambia con cada película. Con True Grit, fue la historia, el personaje y el volver a trabajar con Ethan y Joel. Puedes simplemente tener el sentimiento y no saber qué es hasta que hacer la película. Así pasa. Esa, si tú quieres verlo así, es mi filosofia. Si no me interesa y no siento nada, no lo hago. Es más simple.

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