24 feb. 2011

Los Oscares 2011: de Reyes, Cisnes, Cowboys y Geeks

La 83ª entrega de los Premios de la Academia tiene algo para todos

Miguel Cane




Después de varios años – desde que Billy Crystal dejó de fungir como maestro de ceremonias,– la ceremonia de entrega de los Oscares, la fiesta más glamorosa de Hollywood por antonomasia, no había logrado levantar cabeza; si ustedes recuerdan la ceremonia del año pasado con Steve Martin y Alec Baldwin, saben que se trató de un acto más bien aburrido, sin mucho brillo. Por lo mismo, y también teniendo en mente que el mercado a captar es el juvenil, los productores del show, Bruce Cohen y Don Mischer, se aseguraron de que la gala de este año tuviera una apariencia completamente nueva y dinámica, convocando como conductores principales a dos actores cuyos nombres suscitaron sorpresa en el medio: la hermosa Anne Hathaway – nominada en 2009 por su demoledora interpretación en La Boda de Rachel – y James Franco, que está nominado por 127 horas, de Danny Boyle.




La Academia quiere rejuvenecer
La idea detrás de convocar a estos dos, es la clara muestra de un – posiblemente desesperado, afirman algunos medios como The Hollywood Reporter– deseo de acercar esta ceremonia en su transmisión vía satélite a distintas cadenas internacionales, a un público más joven (los que marcan tendencia en taquilla y finalmente deciden el tabulario de producciones en los estudios, lo que explica que básicamente el 90% de la producción cinematográfica estadounidense, que llega a todo el mundo, esté dirigida a un público consumista con un nivel de exigencia muy bajo: películas de acción con espectaculares efectos, humor pueril y sin profundidad). Si bien es cierto que a la Academia le urge cerrar la brecha generacional – lo cual se advierte en la naturaleza de las dos cintas favoritas para obtener la estatuilla a la mejor película del año: la formal, elegante y optimista El Discurso del Rey, de Tom Hooper y La Red Social, ecléctica, posmoderna (y bastante misógina) cinta de David Fincher. Cada una tiene sus ardorosos frentes de defensa, y el que alguna gane será muy simbólico: por una parte puede ser el triunfo de la vieja guardia, que se ha anquilosado premiando biopics, cintas históricas, grandes espectáculas e historias de interés humano, opuesto a una cinta que es joven, con elenco igualmente juvenil y un lenguaje narrativo más directo, algo más cercano a la sensibilidad hipster de la nueva ola de cineastas y aficionados.




Esta es la primera vez en la historia de los Oscar que un dúo compuesto por un hombre y una mujer amenizará toda la ceremonia. En el pasado, algunas actrices – como Lucille Ball, Joan Crawford, o Whoopi Goldberg – han formado parte del equipo de maestros de ceremonias, y también había habido parejas, pero sólo como parte de una teletransmisión desde otra ciudad como Nueva York. Esta es la primera vez que una pareja actuará en vivo y en directo durante toda la ceremonia. La otra innovación importante es que los productores han desistido del escenario tradicional y ahora realizarán una serie de escenarios de realidades virtuales a través de proyecciones. El objetivo de este cambio es que los anfitriones transporten a la audiencia en un viaje por la historia de Hollywood a través de seis escenografías diferentes. Según explicó Cohen, “La esperanza es que podamos salir del (teatro) Kodak en 2011, no literal sino metafóricamente hablando, y llevarnos a la audiencia con nosotroshacia el siglo XXI".




¡Y también música!
Uno de los elementos que volverán a retomar los organizadores del evento este año es la presentación individual de las canciones nominadas. Randy Newman interpretará We Belong Together de la cinta de Toy Story 3. Mandy Moore y Zachary Levi realizarán un dueto con la canción de Enredados: I See the Light, mientras que la versátil Gwyneth Paltrow cantará el tema country Coming Home que compuso para la cinta Country Strong – en la que interpreta a una cantante–. Y como Dido, nominada por If I Rise de 127 Horas, no estará disponible, se invitó a la rockera Florence Welch para que interprete el tema.

Por otra parte, los productores decidieron incluir al coro de la escuela primaria 22, de Staten Island, Nueva York, para interpretar el memorable tema Over the Rainbow, que se hizo legendario en la voz de Judy Garland en El Mago de Oz.




Pero eso no lo es todo; en el afán de darle un toque más 'personal' a la ceremonia, se ha invitado este año a nueve madres de los nominados y una abuela (la de Franco), que seguirán la ceremonia a través de Twitter desde donde harán comentarios. Obviamente, no hay que esperar a que las orgullosas progenitoras sean imparciales en sus comentarios sobre sus retoños, lo cual seguro generará algo de polémica en la red social. Además, Cohen y Mischer descartaron para este año el uso de testimonios de un grupo de cinco presentadores, algo que se introdujo hace dos años. Todo pinta a que será un ceremonia rápida y dinámica, lo cuál, francamente, es de agradecer.

¿Qué será lo que quiere “El Negro”?
El que Alejandro “El Negro” Gonzalez Iñárritu esté nominado este año con Biutiful, el melodrama con tintes sobrenaturales que filmó con Javier Bardem (nominado a mejor actor) en Barcelona, ha puesto la atención nacional en el evento, tanto por la perenne ilusión de teñir los colores patrios de gloria en este ramo (algo que no sucedió con la clásica Macario ni con Y tu mamá también, que sólo sirvió para lanzar a los charolastras al mundo hace una década, con Gael apareciendo en la ceremonia de 2002 para presentar a Caetano Veloso y hacer politiquería al micrófono, como ya se sabe) como por el descontento que suscitó en algunos círculos que ésta fuera la cinta seleccionada por la Academia Mexicana para representar a México en los Oscar, violando (o bien, flexionando) sus propias reglas, algo que sentó bastante mal y que no se justificó claramente en ningún momento.

De obtener el Oscar, González Iñárritu saldará la deuda que tiene con él Hollywood desde aquél febril 2007 cuando los tres directores mexicanos (Cuarón, del Toro y éste) salieron con las manos vacías después de tanta algarabía. Sin embargo, no lo tiene tan fácil, ya que su principal competidora, Kynodontas, de Grecia, ha arrasado en el circuito de festivales.

Tribulaciones de la realeza, familias con madres lesbianas, delirios oníricos, cowboys con el corazón de oro, universitarios codiciosos y resentidos, boxeadores, narcotraficantes y ballerinas neurasténicas con problemas de identidad, son algunas de las cosas que ofrece el Oscar. Un cuadro más variopinto que en otros años, por lo que el interés no decae, aunque si quiere sobrevivir para el nuevo siglo, esta ceremonia necesita esta renovación – que no sabemos si funcione– con urgencia.



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