16 jun. 2012

Ridley Scott vuelve al espacio

Miguel Cane.

En 1979, Ridley Scott (Inglaterra, 1937) alcanzó reconocimiento internacional y vio despegar su carrera – después de una década realizando comerciales – con el estreno de Alien, filme que mezcla con prodigiosa habliidad los géneros del horror y la ciencia-ficción, que hizo de Sigourney Weaver una estrella. Un par de años después se consolidaba con Blade Runner, una distopía futurista inspirada en escritos de Philip K. Dick y protaginizada por Harrison Ford, que se convirtió en un polémico clásico de culto.



Desde entonces, Scott se ha establecido como un director emblemático, con tres nominaciones al Oscar y grandes éxitos de taquilla – entre ellas Gladiador (2000), que vino a redefinir los espectáculos épicos y ganó una estatuilla como mejor película --, pero pese a llevar años de acariciar la idea de volver al género que lo estableciera, y más específicamente, a la saga Alien, no sucedió nada hasta ahora, que aparece el filme con el que celebra treinta y cinco años de carrera ininterrumpida: Prometheus, que fuera originalmente pensada como una precuela de Alien, que se convirtió en su propia historia independiente, si bien comparte la mitología y el universo de la película original, pero estableciendo su su identidad propia, acercándose a un tema que apasiona al público: la posibilidad de influencia extraterrestre en el origen de la humanidad. El filme no se ha visto exento de controversia, y es protagonizado por un impresionante equipo de actores: Charlize Theron, Michael Fassbender, Noomi Rapace, e Idris Elba, que, en la tradición del primer filme de género de su autor, conforman una compañía sólida que impacta al espectador.

¿Por qué volver a la ciencia ficción después de tantos años?
Siempre quise hacerlo. La ciencia ficción es un universo maravilloso para la creatividad. Es un ámbito en el que todo tiene cabida. Actualmente existe una terrible falta de originalidad; casi todo es remake o secuela y la idea de la ciencia ficción se emplea como un parte de ello. A los directores se nos brinda la oportunidad de hacer fundamentalmente lo que queramos, siempre y cuando empecemos sigamos una serie de normativas, ¿sabes? Creo que eso es lo que está pasando: se siguen normas al crear el material, pero pocas veces existe la iniciativa de hacer algo diferente. Y yo lo que deseaba era volver a lo familiar y al mismo tiempo, explorar mis posibilidades. Lo que resulta más difícil en particular es que el dichoso proyecto tenga la calidad que yo quiero. Y esto tomó mucho tiempo.

¿Dónde empezó su viaje hacia la ciencia ficción en sus inicios?
Siempre me sentí atraído por la ciencia ficción. Leía revistas, en los sesenta, con ilustraciones de Giraud, Moebius, HR Giger... solía esconderlas para que no las vieran mis hijos, principalmente porque tenían un contenido muy violento y sexual. Eran una especie de cómics para adultos que tocaban la fantasía como algo muy real, y yo pensaba "esto es bueno. Así es como debe ser". De hecho, Moebius diseñó mi vestuario para Alien y Giger fue mi asesor de diseño en producción y creó a la criatura. Yo soy un diseñador, y siempre seré diseñador, y ya tenía la idea de una historia de ciencia ficción rondándome por la cabeza cuando en 1977, vi La Guerra de la Galaxias, poco antes de que se estrenara y apenas después de rodar Los Duelistas. Fue cosa de verla y cambió mi forma de plantearme cómo hacer las cosas. Los efectos tenían que pesar lo mismo que la historia. Solo así podría funcionar.


En alguna ocasión declaró que las películas de ciencia-ficción se han vuelto repetitivas y derivativas de videojuegos y de otras historias. ¿Se diría que Prometheus es su modo de llevar la contra, marcar tendencia y elevar el nivel?
En parte lo es. Lo que más me gusta es lo que la trama implica, esta enorme hipótesis. ¿Sabemos si este planeta en que vivimos ahora mismo lleva existiendo tres mil millones de años o mil millones? ¿Estamos solos en el universo? ¿Nosotros fuimos los primeros? Todo eso me ha intrigado siempre y Damon (Lindelof, el guonista) tomó nota de esto para establecer el argumento: creemos que somos los primeros homínidos, aunque yo lo dudo mucho, muchísimo. Siempre ha existido el misterio sobre mundos extraños y maravillosos como Pangea, Cimeria, la Atlántida, pero, ¿de dónde proviene esa noción? ¿Es algo real, fue real, es un recuerdo, existió siquiera? Y si realmente existió, ¿fue hace setecientos cincuenta millones de años? Ahora no quedaría nada. ¿Cómo se creó y quién lo creó? En cierta forma, Prometheus plantea una de miles de posibles explicaciones.

¿Cómo afrontan estos temas los personajes de esta película?
Son científicos, exploradores y ejecutivos. Representan distintas áreas de nuestro colectivo. Charlize es Meredith Vickers, una mujer corporativa con su propia agenda, Noomi es Elizabeth, que es la fe, el alma humana. Fassbender es el punto de vista sintético, artificial, que extrañamente nos puede hablar más de cerca. Todos tienen una tesis distinta sobre la idea, como hablábamos antes, de que no estamos solos en el universo. Es una cuestión perfectamente válida. ¿Existe un dios o no existe ningún dios, como se cuestiona Elizabeth? ¿Somos un cúmulo de células? Y si alguien está experimentando con nosotros, ¿quién es? ¿Cuál es la fuerza, cuál es la entidad que no podemos llegar a imaginar? ¿Por quñe lo hacen? Todo eso lo plantea Prometheus y es un tema completamente suyo, que nada tiene que ver con Alien, aunque se desarrolle en el mismo universo ficticio.

Hablando de dioses, la referencia de título es muy reveladora...
Creo que todos conocemos la historia de Prometeo , el semidios. Es la idea de que si alguien recibe un don de los dioses, pero que no hay que abusar de él, y no creo que se pueda competir con ellos. Él les robó el fuego para dárselo a los hombres, y como castigo, hicieron que un ave de rapiña le devorara las entrañas a perpetuidad. Es un purgatorio perpetuo. En pocas palabras, que no hay que hacer enfadar a los dioses.

Pero también significa que en cierto modo, todos podemos ser dioses, ¿no?
No lo había visto de ese modo, pero sí, es una de las muchas posibilidades que se pueden aplicar al término... y es verdad eso que dices. En la película puedes ver que algunos personajes piensan así.

Con Avatar, James Cameron cosechó un gran éxito usando efectos totalmente digitales, pero Prometheus utiliza locaciones y sets tradicionales, efectos prácticos. ¿Cree que lo digital acabará con su modo de trabajar a futuro?
No, creo que Jim sin duda elevó el nivel con el modo de llevarla adelante. Le tomó cuatro años y medio de rodaje. Pero yo ni siquiera quise plantearme eso, y creo que en el estudio tampoco estarían dispuestos. Además, el mío es diferente. Yo hago mis películas de una cierta manera y hay lugar para todos. De hecho, la verdad es que si uno sabe lo que hace, el resultado es más económico en recursos. Los efectos digitales no son baratos, y nosotros hemos realizado esta película por un precio bastante competitivo. Por lo demás, estoy sumamente satisfecho y creo que el público responderá favorablemente. Eso es lo que, al final del día, importa más.


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