20 ene. 2010

Aaron Eckhart: todo un caballero

Es un actor que cada vez más se consolida como una de las cartas fuertes de Hollywood, pero es mucho más que eso.

Miguel Cane


Desde su debut en la ácida y perturbadora comedia de Neil LaBute In the company of men (1997), el alto, rubio y bien plantado Aaron Eckhart (1968), ha demostrado ser un actor muy versátil; lo mismo ha sido el barbudo novio motociclista de Julia Roberts en Erin Brockovich, que el seductor y perverso portavoz de las tabacaleras en la comedia negra Gracias por fumar. Fue con su papel del trágico fiscal Harvey Dent en Batman: El caballero de la noche con el que se volvió conocido ante el público masivo: ahora, consolidado como una auténtica estrella, encarna a un taciturno viudo al que la rubia y vivaz Jennifer Aniston le alegra la vida en Un amor inesperado, que se estrena próximamente en Latinoamérica.


¿Por qué te decidiste a hacer una comedia romántica después de un filme tan oscuro como el de Batman?
Por mi personaje y por el guión. Si el personaje es bueno, lo demás me da igual. Me excitó crear a un ser humano que ama, que sufre, que es capaz de volver a enamorarse. No es sencillo representar la dificultad de superar una pérdida, pero es algo que todos hemos sentido. Fue más difícil llevar el peso de una comedia romántica.

¿Entonces es más difícil hacer reír que llorar?
Sí, es más trabajoso conectar con el espectador y ser natural. Jennifer Aniston lo consigue sólo con dejarse llevar, ¡hasta intentó explicarme cómo resultar gracioso! Es difícil, por eso sólo algunos con mucho talento logran triunfar en la comedia.

¿Cómo fue trabajar con una experta en comedias de este estilo como lo es Jennifer Aniston?
Sólo viéndola en la pantalla puedes ver cómo es. Es una mujer trabajadora, bromista, que sabe escuchar. Además, transmite una gran energía estando a su lado e ilumina todo el set. Con ella he tenido conversaciones larguísimas, es muy inteligente. He disfrutado muchísimo trabajando con ella. Fue una experiencia muy gratificante.




En la película, Burke es un escritor de libros de autoayuda y superación personal, ¿lees ese tipo de libros?
Pues sí, leí muchos para preparar la película y creo que en algún momento todo el mundo puede intentar mejorar su interior, tratar de conocerse mejor y si con un libro lo consigue, estoy totalmente a favor. Todos aprendemos de la experiencia de otros en alguna ocasión.

¿Qué libros te inspiran como actor?
Las biografías, sobre todo las de actores a los que admiro:Cary Grant, Laurence Olivier, Alan Bates, Jane Fonda... Es importante reflexionar sobre cómo cada gran ser humano necesitó de muchos pasos para alcanzar la grandeza. El personaje de Burke lleva una especie de doble vida, por un lado, trata de curar el dolor por la pérdida de un ser querido a otras personas pero no es capaz de curarse a sí mismo tras la muerte de su esposa. Es complejo, dramático, y eso para un actor es muy interesante. Dentro de mí tengo una parte muy oscura y me gusta explorar ese tipo de sentimientos también a través de mis personajes. Veo un montón de cosas en Burke que yo también tengo.


¿Como qué?
El mal carácter (risas). De verdad, es una situación la de Burke en la que se debate entre la pérdida y el amor. Además, yo vivo en un mundo, el del cine, que a veces es un verdadero circo y Burke vive en un circo mediático, dando una imagen que no se corresponde con cómo se siente realmente.

La película ostensiblemente habla del amor inesperado, ¿tú crees que es así?
Por supuesto. Cada día deseo que el amor llegue cuando menos me lo espero. Y estoy seguro de que a muchas otras personas también les sucede. El amor que se plantea para el espectador, es un tipo de amor distinto, el que te hace salir de ti mismo, volver a ser un niño y aprender de nuevo a disfrutar de la vida. Es maravilloso si fuera así. En la vida real.

Además del dinero o la fama, ¿qué es lo mejor del éxito?
La fama en sí, no es prioritaria. Lo que me interesa es hacer lo mejor posible mi trabajo, transmitirle al espectador la experiencia de mis personajes. Eso es lo que más me gusta, y lo que menos, supongo, sería el hecho de que una película falle. Una película es como un hijo: al principio esperas que todo saldrá bien, que crecerá y se convertirá en algo que ha merecido la pena. Una película es algo con lo que tendrás que vivir el resto de tu vida. Por eso, que fracase es lo peor que me puede pasar.

¿Y cuál de tus hijos es tu favorito?
¡No pienso decírtelo! He hecho bastantes películas, y de todas he sacado cosas buenas.


¿Cuándo decidiste ser actor?
A los 14 años, en la prepa. Ayer, precisamente, lo pensaba: llevo 25 años actuando. Pero sólo he tenido cierto éxito y podido hacer películas en los últimos 12 o 13. Y fue no por suerte, sino por una mezcla de trabajo, perseverancia y ambición.

Si no fueras actor, ¿has considerado otro tipo de carrera?
No. Aunque tal vez haría algo que me llevara a viajar por el mundo. Poder ayudar a los demás. Tal vez me habría unido a los cuerpos de paz – de hecho lo consideré en la universidad- pero no lo sé. Ahora mismo creo que lo que hago es lo mejor que puedo hacer.

Después del desastre en Haití, ¿crees que el mundo tiene solución?
No lo sé. Si hay algo que puede mejorar el mundo es la energía positiva que existe en nosotros. Podemos conseguir cosas buenas, pero hay que pelear por conseguirlas. Hoy es Haití, mañana será otro país. Hay que ayudar en todos los aspectos posibles, no sólo dando dinero.

¿Deberían los actores animar a la población a realizar esos actos?
Nuestro trabajo es, principalmente, entretener, pero una película puede ayudar, entreteniendo a la gente y ayudándola a reír, a recuperar la esperanza. Sobre todo si es para niños. Son tiempos pesimistas, y corremos el peligro de que pierdan la esperanza. Hemos de darles motivos para ser más optimistas. Para no perder la fe.

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