6 feb. 2011

El valor de los Hermanos Coen

Son cineastas de pura cepa, y demuestran su valentía al explorar uno de los géneros más venerados, el western, cambiándolo por completo.

Miguel Cane




Han pasado más de veinticinco años desde que Joel y Ethan Coen (nacidos en Minneapolis, Minnesota, en 1954 y 1957 respectivamente) hicieran su debut en el mundo del cine con Blood Simple – un homenaje al film noir de los 40, pero con una sensibilidad posmoderna- y desde entonces, no han parado de trabajar, convirtiéndose en una verdadera potencia dentro del ramo: juntos comparten las labores de dirección, guión y montaje y tienen un estilo tan particular que resulta perfectamente identificable – de hecho, los actores que han trabajado a sus órdenes afirman que, al ir a hacer alguna pregunta a uno u otro, siempre reciben la misma respuesta: así han creado auténticas obras maestras como Educando a Arizona, Barton Fink, Sin lugar para los débiles, De paseo a la muerte, Un hombre serio, la divertidísima El Gran Lebowski y Fargo, una comedia negra y muy violenta, ambientada en los territorios donde pasaron su infancia y juventud.




Confesos cinéfilos compulsivos (lo ven todo), los hermanos Coen han abordado básicamente todos los géneros – hasta el musical, con su irreverente y sensacional ¿Dónde estás hermano?- pero nunca se habían atrevido con un western puro y duro, como lo es Con Temple de Acero, su más reciente producción, que inaugura la Berlinale, y los ha vuelto a llevar a las ternas del Oscar.




El filme, más que un remake del realizado con el legendario John Wayne como protagonista en 1969, es una adaptación más fiel a la novela de Charles Portis, que narraba la historia de cómo Mattie Ross, una chica de catorce años que busca vengarse del asesino de su padre, y para que se haga justicia, contrata al formidable Rooster Cogburn – en esta ocasión interpretado por Jeff Bridges- para que la guíe en territorios inhóspitos. El reparto lo completan Matt Damon, Josh Brolin y la debutante Hailee Steinfeld, quien efectivamente tiene 14 años, y a la que buscaron exhaustivamente, antes de rodar.

¿Por qué hacer una nueva versión de esta historia?
Ethan Coen:
Bueno, True Grit era una de nuestras películas favoritas cuando estábamos creciendo. Pero en realidad no se nos ocurrió hasta que un día leí la novela y me di cuenta de que era completamente diferente a lo que se veía en pantalla, es decir, que era un texto mucho más rico de lo que habíamos visto. De ahí surgió la idea.
Joel Coen: Escribimos el guión de True Grit mucho más apegado a la novela de Charles Portis después de leer el libro. Es un western, pero es uno muy diferente a los habituales. Para empezar, está contado en primera persona por una mujer, en este caso, Mattie Ross, lo que lo hace muy interesante. Y quisimos pasmar esa historia.




¿Cuál fue la reacción cuando anunciaron un remake?
EC: Primero, persuadir a todo el mundo de que no es un remake. Porque no lo es, es otra cosa muy diferente, no hay una escena que se parezca a la cinta de Wayne. Después de eso, encontramos mucho entusiasmo por parte del estudio y todo fluyó.
JC: Ahora que todo en Hollywood son remakes, que esa parece ser la tendencia, mucha gente nos dijo “¡oh, no, no ustedes también!” y “¡cómo, una película de John Wayne! ¡Es una locura!”, pero de verdad, nos hemos acercado a esta historia para contarla de otra manera. Es apasionante y pensamos que sería estupendo poder contarla de nuevo.

¿Qué fue lo más dificil para rodar? ¿Las locaciones, el casting?
EC: Para Rooster Cogburn no pensamos en otro que no fuera Jeff. Así, sin más. En el libro, Cogburn tiene alrededor de 40 años, pero es una novela ambientada a fines del siglo XIX en el Oeste. Los hombres envejecían más rápido en el exterior. Wayne, de hecho, tenía la misma edad que Jeff cuando hizo la película. Lo interesante fue poder encontrar a la actriz idónea para ser Mattie. Hicimos audiciones en Texas, y buscamos chicas entre los doce y los dieciséis. Nos dieron luz verde para buscar a alguien que no fuera muy conocida ni con demasiada experiencia; eso era lo que buscábamos y Hallie fue ideal: tan vulnerable como sólida. Fue un deleite trabajar con ella.
JC: Las locaciones las encontramos en Santa Fe, en las mismas áreas donde John Ford iba a rodar. Fue sorprendente, pero se adecuaron perfectamente para lo que necesitábamos. Básicamente fue como tener una aventura en lo salvaje. Algo que nunca habíamos hecho, realmente. Fue un rodaje divertido.

Se dijo mucho que Sin lugar para los débiles era un western, y éste definitivamente lo es. ¿Por qué una pelicula de este género?
J.C.:
¿Y por qué no? Crecimos viendo westerns, todas las tardes por televisión cuando eramos niños. Era una especie de hábito, llegar a casa por la tarde y sintonizar películas de John Ford con John Wayne o Audie Murphy o Gary Cooper. Hay tantas variedades posibles de westerns, que pensamos alguna vez hacer uno. Cuando adaptamos la novela de Cormac MacCarthy, lo hicimos como un western, sí, pero nos daban ganas de hacer uno más tradicional. Y aquí está.
EC: Fue interesante también, porque hay muchos matices para esta historia; los personajes son auténticos antihéroes, con una plétora de fallas, aunque no por eso se deja de quererles. Es una historia acerca de una niña muy tenaz que no se detiene ante nada para lograr su propósito y es un personaje difícil, pero que a la larga resulta entrañable, igual que Cogburn, que al principio parece un vejete fanfarrón, pero resulta ser mucho más que eso; es un personaje con corazón... y no son algo que abordemos con frecuencia, realmente, así que decidimos hacerlo por eso, porque era algo que definitivamente no habíamos hecho antes y que queríamos probarnos, que podíamos hacer.

Ustedes no paran. ¿Cuántos proyectos tienen funcionando a la vez? ¿Descansan alguna vez?
EC:
Eso de que somos una máquina de trabajar es una falsa impresión, la realidad es que somos bastante flojos. ¿No es verdad?
JC: Es cierto. ¡A mí no me gusta trabajar! (rísas) La verdad es que en los últimos tres años hemos estrenado un filme para más o menos la misma fecha, pero si se fijan, previamente nos habíamos tomado dos años sin filmar.
EC: Ese es un tiempo en los que nos dedicamos a escribir guiones, a leer, a tener ideas. Por lo que teníamos unos cuantos filmes listos. Así salieron seguidos Quémese después de leerse, Un hombre serio y True Grit. Eso explica la velocidad con la que hemos estado trabajando últimamente... pero ahora sí queremos tomarnos un tiempo. Descansar.

Aunque ustedes descansan trabajando más... ¿qué traen entre manos?
JC:
¡Muchas cosas! Es cierto que siempre estamos pensando en cosas. Hay algunos planes por ahí que tal vez se concreten. Un par de adaptaciones de novelas, una comedia. Algo con Fran (Frances MacDormand, su esposa, que obtuvo un Oscar por Fargo)...siempre estamos pensando cosas.
EC: Francamente somos un par de tipos con suerte. Hace un momento Joel hablaba de que crecimos viendo películas. Es cierto. Tenemos mucha suerte de que eso que nos apasionaba de chicos, nos sigue apasionando aún ahora, sólo que ahora somos nosotros los que contamos las historias.


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